ALABANZAS EN UN CAJÓN

Saludos músicos contracorriente, en este espacio dedicado a la música católica estoy compartiendo anécdotas y experiencias relacionadas al maravilloso Ministerio de la Evangelización por medio del canto.

¿Qué hacer después de que has compuesto una alabanza?… Mi respuesta fue guardar los diez cantos que el Espíritu de Dios me había regalado en unas cuantas horas y dejarlas por un año en mi cajón.

Debo reconocer que hace mucho tiempo desconocía la grandeza espiritual de la Iglesia Católica (actualmente continúo en el aprendizaje).

Un muchacho con su guitarra, diez alabanzas en un cajón y el corazón que se desbordaba, no era suficiente para tomar una decisión, más bien, creo que estaba confundido.

Una amiga me preguntó ¿Qué opinas de Dios?… recordé aquellos cantos que había compuesto hace un año y que estaban guardados. Los desempolvé y comencé a cantarlos uno a uno, al final ella estaba llorando. Me sentí tan mal y creí que la música que había cantado era “horrible” y que por eso ella lloraba, mi amiga me explicó que algo en ella había sucedido al escucharlos, eso me tranquilizó por un momento.

Semanas después me llamó por teléfono y me pidió que si le podía cantar a un sacerdote, inmediatamente me negué, pensé que me iba a regañar por atreverme a componer música para Dios y dije rotundamente NO.

Fue insistente mi amiga y por fin me convenció, estábamos frente a frente el Presbítero y yo, me dijo: -Adelante, comienza.

Al final me hizo un par de preguntas, en esa conversación se aclaró que yo no era hermano separado, que no había estudiado en el seminario y que nadie me había ayudado a componer esos cantos. Además me dijo: -El próximo sábado te espero para que te integres al Grupo Juvenil…

¿Quieres saber qué sucedió después?, ya sabes sigue este BLOG y la próxima entrega.

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