SILENCIO

Se ha consumado, no hay nada que hacer, el maestro Jesús murió y sólo nos queda esperar. Bajará al Seol, mientras nosotros en silencio aguardaremos; con su sacrificio se abre la puerta que estaba cerrada en el mundo espiritual, hay una nueva alianza, es la esperanza eterna.
 
En la cruz ha muerto y nos ha dado vida, al perder ha ganado.  El amor no es amado, sin embargo, su mensaje será seguido y proclamado de generación en generación.
 
En nuestros corazones hay palabras sin sonido que denotan dolor, tristeza y esa sensación que conocemos quienes perdemos a un ser amado.
 
Es luto, angustia, soledad y silencio… Se ha consumado y la victoria espiritual es indudable, ahora debemos esperar. Él lo prometió, resucitará.
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TENEMOS MIEDO

En este silencio, sus seguidores más cercanos pensamos… El maestro Jesús ha sido asesinado injustamente y todos aquí estamos muy nerviosos, temerosos por nuestras vidas.
 
Él lo dijo, muchas veces lo explicó pero no lo entendimos. Creímos que eso no sucedería tan pronto, no estamos preparados para todo esto; es tan rápido que ahora necesitamos tiempo para pensar, para escondernos… para aclarar tanto que el maestro nos enseñó.
 
Dicen que está irreconocible, que su rostro no es el mismo con el que nos miraba y corregía con tanto amor. Le han matado injustamente y no mostró los prodigios que nosotros fuimos testigos al ver milagros y que hasta la naturaleza le obedecía.
 
Tenemos miedo, no comprendemos qué va a pasar con todos sus seguidores, temblamos y lloramos sólo de saber que eso también nos puede suceder.
 
Dicen que está colgado en la cruz como cualquier delincuente, asesino o  asaltante; que la gente apoyó a Barrabás para ser liberado, que Pilatos se lavó las manos y que nadie ha hecho nada por Él, tampoco nosotros porque tenemos miedo…
 
En este silencio hay dolor, angustia, desesperanza… tristeza. 
 
Ha muerto Jesús, uno de nosotros lo entregó… Por cierto, alguien ha visto a Judas?