Y LA LLAMARON MISA

“A la misa de hoy le falta un poco de clandestinidad… Las primeras misas eran prohibidas, llevarlas a cabo eran muy peligroso, luego las celebraciones se fueron transformando”.
 
Hace unos días Abraham Flores Director General de PPC MÉXICO me obsequió el libro “Y LA LLAMARON MISA”, no podía dejar de leer, fue una experiencia maravillosa, muy recomendable sinceramente.
 
Entre los temas que desarrolla el libro, sobresalen: ¿POR QUÉ LOS CREYENTES DICEN QUE SE REÚNEN PERO NO PARECE QUE SE REÚNAN MUCHO? 
 
En este capítulo por demás reflexivo y divertido quedó en mi mente la imagen de unas cuantas personas que llegan a misa y nadie se habla, ninguno se relaciona, todos se sientan en diferentes bancas, muy lejos unos de otros y cuando comienza la misa todos cantan: “Juntos como hermanos, miembros de una Iglesia…”  
 
Así inicia el libro, conforme va avanzando la lectura los temas son más reflexivos, profundos y por demás divertidos.
 
Dos entrañables personajes: Ceferino, un camarógrafo que no comprende nada de la misa y el sacerdote Jaime,  un hombre espiritual y sencillo, entregado a compartir el Evangelio; paso a paso nos van llevando de la mano para comprender lo que sucede en cada celebración.
 
¿POR QUÉ PARA CANTAR EN MISA HAY QUE DESAFINAR?
¿POR QUÉ SE LES OCURRE PONER EN MISA A LEER A GENTE QUE NO SABE LEER?
¿CUÁNTO VALE UNA MISA?
 
Cada capítulo es una joya espiritual, una reflexión que edifica y fortalece nuestra fe.
 
La meditación final del libro me emocionó al punto que terminé con un “nudo” en la garganta. No dejen de leer y disfrutar el capítulo: MISA SOBRE EL MUNDO.
 
Muy recomendable y necesaria en estos tiempos la lectura del libro “Y LA LLAMARON MISA”.
 
 
Autor: Martín Valmaseda
Editorial: PPC MÉXICO
@ppceditorial

 Imagen

NO HAY TIEMPO PARA DIOS

Agradezco a la EDITORIAL PPC MÉXICO por compartir la REVISTA VIDA NUEVA donde encontré esta interesante reflexión hecha por un exitoso empresario y un gran ser humano LORENZO SERVITJE SENDRA.
 
Muchos fuimos educados en la fe católica. Nos enseñaron a creer en Dios, a cumplir sus mandamientos, a amar a Cristo y a ser fieles a su Iglesia. Ello ha sido para nosotros toda una forma de vida, una experiencia espiritual y una exigente norma de conducta. 
 
Hoy, en relación con nuestra fe cristiana, advertimos en nuestro país dos hechos, estrechamente vinculados, que nos duelen y preocupan. Una progresiva descristianización de la sociedad. Para mucha gente Cristo y su Iglesia ya no tiene ninguna relevancia en sus vidas. Hay ignorancia de la fe cristiana, indiferencia a sus enseñanzas, alejamiento de la Iglesia.
 
No hay tiempo para Dios, no hay práctica religiosa, no hay oración, sacramento ni misa. Falta la vivencia del amor cristiano al prójimo. La secularización se extiende. Ganar dinero, vivir bien, tener cosas y divertirse es lo único que importa en la vida. Nadie trabaja desinteresadamente por contribuir a construir una sociedad justa y solidaria.
 
Los cristianos no evangelizamos ni damos testimonio de Jesucristo. Hay un silencio culpable. Un deterioro moral creciente.
 
Crece la desintegración familiar, el desenfreno sexual, el egoísmo desbordado, la falta de honradez, la corrupción, la inseguridad y la violencia. Se ha deformado la conciencia personal y se ha perdido el sentido del pecado. Se desprecian las normas objetivas de lo que es bueno y de lo que es malo. El respeto, la modestia y el recato se han debilitado mucho entre los jóvenes.
 
La práctica de la virtud es algo ajeno a la vida diaria. La mortificación y la penitencia han desaparecido de las costumbres cristianas. Hay separación entre la vida religiosa y las actividades cotidianas. No hay verdadero amor fraterno, a veces ni entre una misma familia. El uso de la riqueza es irresponsable: se consume más de lo que se necesita, se derrocha, se destruye. Prevalecen el individualismo, el materialismo, el hedonismo y el atomismo social y pocos se preocupan verdaderamente por los pobres.
 
Se da por doquier la prepotencia, la injusticia, el desinterés por el bien común y la falta de respeto por los demás. Se insiste mucho en los derechos de la persona y poco en sus deberes.
 Imagen
Autor: DR. LORENZO SERVITJE SENDRA
Discurso pronunciado en la UNIVERSIDAD PONTIFICIA DE MÉXICO en la ENTREGA DEL DOCTORADO HONORIS CAUSA.
 
Fuente: REVISTA NUEVA VIDA
Editorial: PPC MÉXICO
No. 29

 

ORACION PARA PEDIR AL SEÑOR, POR INTERCESION DE LA MADRE MARIA AMADA GRACIAS Y FAVORES.

Padre misericordioso, que elegiste a tu hija MARIA AMADA, para que, abrazada en el amor de Jesucristo, tu Hijo y, llena de celo por la extensión del Reino de Amor de su Corazón, se preocupara toda su vida por los que sufren, en especial por los más pobres y desamparados; te pedimos que, por su intercesión, nos concedas la gracia que con fe solicitamos ( … aquí coloca tu petición; hazlo con amor, humildad,  fe y agradecimiento… te lo pedimos SEÑOR, te lo pedimos MADRE MARIA AMADA).
 
Te agradecemos todos los dones que le has concedido y aquellos que por su medio quieras concedernos.
 
Escucha piadoso nuestra súplica y haznos conocer tu voluntad, por Santa María de Guadalupe y los méritos de Cristo Nuestro Señor.
 
Amén.
 
 Se recomienda repetir con frecuencia la jaculatoria siguiente:
 
Sagrado Corazón de Jesús, en Ti confío. (repetir 3 veces)Imagen