¿EL MÚSICO CATÓLICO ES UN ARTISTA?

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Hoy abordaremos un tema que a veces nos crea un gran conflicto y es: ¿EL MÚSICO CATÓLICO ES UN ARTISTA?

Compartiré la magnífica respuesta del PADRE PAULO LIZAMA SILVA quien es de ACHUPALLAS VIÑA DEL MAR.

Al preguntar si el músico católico es un artista o no, he tenido las más diversas respuestas.

Muchos responden con impulsividad para decir que NO; el músico católico tiene una personalidad e identidad que lo distingue del resto del mundo y por tanto no es un artista sino un servidor de Dios, un evangelizador.

Otros luego de pensar un rato responden diciendo que la pregunta es difícil porque todo músico tiene algo de artista, sino no haría música.

Otros sin duda responden diciendo que el músico católico o el músico religioso es un artista por esencia, pues realiza un arte hermoso que mueve los sentimientos y transporta el alma a lo interno, a lo conocido por nuestros sentidos y por nuestra experiencia y de un modo misterioso se nos transporta a lo inimaginable.

Tenemos que la pregunta nos sugiere una dificultad pues nuestra experiencia nos ha enseñado que el músico católico o el músico religioso debe tener ciertas características que lo distinguen del resto de los músicos.

Su quehacer debe considerarse un ministerio y no el centro del espectáculo, de modo que la gente que asisten al templo o al servicio religioso va a encontrarse con Dios y con los hermanos.

Ellos no van a escuchar cantar al que lo hace bien o al que realiza los mejores arreglos, el músico debe tener eso bien claro.

Lamentablemente nuestro medio y parte de nuestra cultura a la palabra ARTISTA se le asocia a la mala fama de los personajes de la farándula, se les relaciona con luces, cámaras y escándalos.

Es completamente razonable no querer que los músicos religiosos sean el centro de atención, quienes cantamos somos un medio de encuentro y evangelización y haciendo eco de las palabras de Juan Bautista “Es necesario que Él crezca y que yo disminuya” ( JN 3-30).

El problema surge cuando se mal entiende el término “artista” , pues inmediatamente al músico se le pide humildad, que está muy bien y es necesario, eso no se discute. Especialmente cuando comienza a hacerse conocido por desempeñar bien su tarea, o es talentoso; inmediatamente ponemos cuidado para que no se le “suba el éxito”.

Decir que los músicos católicos no deben ser artistas es un gran error, pues cada uno de ellos realiza un arte. El gran problema es cuando el músico mal entiende su obra y no la ve como un medio.

Son muchos los desafíos que nos plantea el conocimiento de la auténtica identidad del músico católico.

No tan sólo el músico sino también para toda la comunidad Eclesial, pues implica entender la profundidad de tal Ministerio; ya sea por su quehacer en las celebraciones como por la forma concreta de santificación que representa para cada hombre y mujer que asume este llamado de Dios.

Entonces es correcto decir que los músicos católicos son artistas. Sin olvidar que no es por su talento ni por su esfuerzo, se trata de la Gracia de Dios, por un plan maravilloso y único.

Somos artistas porque somos sensibles a la música, porque ayudamos a elevar el espíritu de la humanidad hacia Dios.

Somos instrumentos en manos del alfarero, nos transformamos en ese puente en donde el amor de Dios fluye, habla, toca, renueva, transforma, levanta y habla al corazón.

Somos artistas por el amor infinito de Nuestro Señor.
Somos artistas por un talento particular.
Somos artistas porque aún con nuestras limitaciones y carencias Nuestro Padre Celestial las usa para dar un mensaje.

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