SACUDE TUS SANDALIAS

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“Si no los reciben ni escuchan su mensaje, salgan de esa casa o de ese pueblo y sacúdanse el polvo de los pies”. Mt 10,14

Ahora lo comprendo, la cita bíblica anterior la experimenté en carne propia, no quisieron escuchar el mensaje del amor de Dios, se negaron; me queda claro.

Por su Evangelio me he convertido en un misionero y al cumplirse la palabra de Dios me invaden dos sentimientos: alegría y tristeza. Alegría inmerecida porque ¿quién soy yo para recibir estas muestras de amor? Y tristeza porque no es un mensaje personal, se trata del mensaje evangélico, ese mensaje que nos da paz, alegría y vida.

Sacudí mis sandalias, que dicho sea de paso, efectivamente traía puestas, al momento de hacerlo, también recordé la siguiente frase: “Y continúa tu camino”.

Eso hice, seguí mi camino con alegría y tristeza; sentimientos encontrados, experiencia vivida y una marca que jamás se borrará en mi corazón ya que los enviados o mensajeros de Dios tenemos una consigna especial, si no nos reciben bien, quita la tierra de tus sandalias y continúa tu camino.

¿Ofensa? ¿Soberbia? Nada de eso, más bien, bendición y regocijo. Motivos para continuar y seguir avanzando, afianzar mi compromiso en este Ministerio de la música y la prédica.

Las razones por las que no se llevó a cabo la evangelización están de más, la realidad es que no quisieron y eso me basta para cumplir y vivir la indicación del maestro Jesús…

“Si no los reciben ni escuchan su mensaje, salgan de esa casa o de ese pueblo y sacúdanse el polvo de los pies”. Mt 10,14