¡MÚSICO CATÓLICO A LA CÁRCEL!

PRISIÓN

Llevar la música a las cárceles me ha marcado, las lágrimas de los internos me acompañarán y su sentir quedará escrito en mi memoria, su canto me fortifica para seguir llevando esperanza.

Músico católico ¿alguna vez has visitado a nuestros hermanos y hermanas que están en prisión? ¿haz llevado tu música a la cárcel? ¿te gustaría hacerlo?

Les compartiré una triste realidad, muchos músicos para Dios no han tenido la experiencia de llevar esperanza a los hermanos y hermanas que se encuentran privados de su libertad. Sólo algunos músicos y muy pocos tienen la intención de compartir la música y alabanzas con ellos y ellas.

Deseo compartirles mi experiencia al visitar estos centros de readaptación y recomiendo antes de tomar la iniciativa de ir a compartir a estos lugares, que busquen la asesoría de un sacerdote o la dirección de algún grupo de Pastoral Penitenciaria ya que es una actividad que deberá llevarse a cabo bajo la supervisión y los lineamientos de un trabajo espiritual; por ningún motivo vayan a ir sin la asesoría de un experto, las prisiones son lugares en donde la realidad que se vive ahí supera lo que en algún momento lleguemos a pensar o a imaginar.

Estoy hablando de valor, templanza, seguridad y bases sólidas en el conocimiento de nuestra fe, jamás piensen que se trata de un lugar “más” donde nos escucharán cantar o se trata de un foro de expresión. Debemos respetar y sobre todo, saber el motivo real por el que Dios nos ha llevado a ese lugar.

Estar en la cárcel y acompañar a quienes están ahí es dejar nuestra libertad, es voluntariamente dejarlo todo y sentir el dolor de los y las prisioneras. He visitado penales de máxima seguridad llevando conciertos y retiros con reos de gran peligrosidad y nada es más reconfortante que experimentar con ellos la presencia de Dios, alabarlo y reconocer que por nuestros fallos algunos de ellos están ahí.

Recibir los abrazos de ellos me hace sentir plenamente la presencia de Dios, he experimentado el abrazo de perdón y el abrazo de esperanza. Algunos de estos hermanos nunca saldrán de ahí, pero debo decirles que justamente ahí he conocido lo que significa reconciliarse con el amor de Dios, con los hermanos y con la vida.

Por eso quiero motivar a que se arriesguen, lleven esperanza a los prisioneros, a nuestros hermanos y hermanas que están encerrados y privados de su libertad. Si Dios te ha dado el don de cantar, lleva y comparte ese talento a quienes escucharán con el corazón ese mensaje, llevemos esperanza a quienes la han perdido, sé el instrumento que acercará una luz de esperanza en medio de la desesperanza.

¿Quieres conocer a los dolientes?
¿Serás capaz de hablar de libertad donde no la hay?
¿Estás dispuesto o dispuesta a vivir una experiencia que te marcará por siempre?

Pues es momento que evalúes la posibilidad de acercarte y llevar tu música a la cárcel.
Muchos son los llamados y pocos los elegidos, así que no es casualidad que estés leyendo esta reflexión, es tiempo de que tomemos muy en serio el talento y los dones que el Espíritu Santo nos ha dado, seamos responsables y coherentes con el mensaje y con el Reino de Dios, llevar a los más necesitados, ayudar a los desvalidos y ayudar a nuestro prójimo.

¡Músico católico a la cárcel!
Llegó el momento de soltar nuestras seguridades y de arriesgarse por Dios.