EL SILENCIO DE LA NAVIDAD (Recomendación: Favor de leerlo en soledad)

Le doy el último sorbo a mi té de canela y manzana, reconozco que esos sabores me hacen recordar mi infancia en esta temporada de frío, lluvia y días nublados.
Ya no hay nadie en esta parte de la casa y frente a la taza llega una breve inspiración, reflexión o necesidad de plasmar este sentir que solo la Navidad trae, serán las ganas de compartir.

El silencio de la Navidad, surge cuando la familia se ha ido, es otro tipo de alegría; es la pausa transformada en remanso, prueba de que sí existe el silencio y la calma en este mundo, las luces iluminan el pórtico de manera alegre y algunos sonidos en casa me indican que aún los pequeños están despiertos.

Es la noche de Navidad, las personas cambiamos nuestra rutina y nos dedicamos a festejar y algunos más a reflexionar acerca del misterio del Nacimiento de Jesús, el Salvador. Es inevitable pensar en los seres queridos que ya no están y que les recordamos con amor y profunda tristeza por su ausencia, en este instante es cuando adquiere sentido el silencio de la Navidad.

Ellos ya no están y nunca más estarán físicamente con nosotros, por eso valoremos cada instante de la vida con los nuestros, demostremos afectos y aprendamos a reconocer nuestras equivocaciones, a veces es la principal causa de que nos distanciemos unos con otros, sufrimos por pequeñeces y dejamos pasar el tiempo.

Te invito a que elevemos una sencilla oración por quienes se han ido y al recordarlos dejemos que su existencia se haga presente en este espacio. No los olvides, tampoco dejes pasar esta oportunidad porque la Navidad además de alegría, también es un tiempo para recordar, aprovecha el silencio de la Navidad.

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