Periodistas: Nuestro particular modo de interrogar

Gracias Felipe, una vez más nos damos cuenta que la libertad de expresión sigue ciertos lineamientos en nuestro país.

Felipe Monroy

Carmen Aristegui Carmen Aristegui / http://www.20minutos.com.mx

Como periodista siempre he tenido una primordial certeza respecto a la audiencia y los lectores: ellos nos eligen entre un abundantísimo sector únicamente porque junto a nosotros reafirman sus convicciones, sus prejuicios y sus inquietudes.

Esto, dicho llanamente, es “conectar con el auditorio” y encontrar en el público las alianzas que requiere todo aquel que se atreva a buscar y representar la verdad. Y aunque no sea la preocupación principal de los periodistas, siempre se puede percibir entre las líneas de las palabras, de los silencios y de nuestras intenciones. Esto que parece simple, es en realidad la dificultad más grande que tenemos los profesionales de la información: conocer y reconocernos en nuestro particular modo de interrogar.

Conozco hombres y mujeres que, en el mundo de los medios de la información, jamás se han reconocido en sus preguntas y ello no significa que no puedan ser…

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MI ESTADO DE ÁNIMO ES CONTAGIOSO



Muchas veces y apenas sin darnos cuenta vamos por la vida tan apresurados sin detenernos a pensar en que nuestra manera de ser es influyente, así es, influimos en los demás por medio de nuestro estado de ánimo.

Si estamos de mal humor, es muy probable que esa actitud y rostro tosco traiga de regreso la misma respuesta en cualquier lugar que nos encontremos, tan sencillo como pensar que lo que envías es lo que recibes.
Pongamos un ejemplo práctico, imagínate en la fila de algún lugar, estas molesto(a) por la espera y la mujer que se encuentra delante de ti te pide dejar la fila por unos segundos, tú, con  mal carácter y nada de amabilidad le respondes tajantemente que NO. 
¿Imaginas la respuesta inmediata de esa mujer? Es muy probable que recibas la misma cara que hiciste cuando dijiste NO, tal vez haga algún comentario que haga te molestes mucho más o también cabe la posibilidad de que no diga nada. Lo que sí te puedo asegurar es que habrá un momento tenso y desagradable causado por tu negativa. 
Ahora pongamos el mismo ejemplo pero en positivo, cuando la mujer te pide dejar unos segundos la fila tu sonríes y muestras cordialidad, es muy probable que esa mujer te regrese una sonrisa, seguramente se abrirá un canal de comunicación; lo más importante es que tu estado de ánimo se contagio de manera determinante con la respuesta de otra persona.
Ejemplo muy sencillo pero revelador, piensa por favor ¿cuántas veces solicitas las cosas con amabilidad? ¿cuántas veces exiges porque según tu criterio es lo que te corresponde? En un conflicto tu tolerancia es cero y se impone siempre tu punto de vista. Un último cuestionamiento, cuando tienes poder ¿cómo tratas a los demás?
Es contagioso nuestro estado de ánimo, hagamos y compartamos la bondad que hay en cada uno de nosotros, es tiempo de pensar más en esta humanidad a la que tú y yo pertenecemos, pequeños cambios que hacen la diferencia.
Siempre agradecido por tu valiosa lectura y tus comentarios en rafasalomon@live.com