Mi primer café con Dios

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Literalmente, me estoy bebiendo un café y de compañero tengo a Dios, sé que suena muy extraño e irreal, pero es verdad. Estoy en un oratorio mientras intervienen quirúrgicamente a mi padre, he venido a orar y afuera llueve, la temperatura en este lugar del hospital ha bajado y mientras estoy orando repentinamente entra mi hermana quien trae un café, me lo entrega y se va.

Así que estoy en oración y a mi lado un café que bebo a sorbos reflexionando acerca de esta única situación, un café con Dios, mi oración se ve acompañada de una forma especial.

En este espacio pido por la salud de mi padre, por la fortaleza para aceptar la Voluntad de Nuestro Señor en momentos como este y además recuerdo aquella cita Bíblica: Mateo 26,40 “Regresó a donde estaban los discípulos y al encontrarlos dormidos, le dijo a Pedro: ¿No fueron capaces de vigilar una hora conmigo? Vigilen y oren para que resistan la prueba, pues el espíritu está dispuesto, pero la carne es débil”.

No es casualidad, nada es casualidad, todo tiene un motivo y una razón, estoy seguro que el amor de Dios permitió este momento para que fuera posible un acercamiento con el amigo, ese del que tanto hablamos y que en algunas ocasiones no sabemos la forma en que podemos sentir su compañía.

Ahora puedo decirles que mientras la bebida es degustada por mi boca, mi corazón se va tranquilizando al saberme amado por el amigo de amigos, quien hace capaz que suceda lo irreal y que podamos experimentar su amor en diferentes dimensiones, hoy con una taza de café caliente mientras afuera llueve y en mi interior sin duda hay lágrimas de incertidumbre.

El amor infinito de Dios se escucha en todo momento, el frío, la lluvia, las dificultades, la esperanza, en fin, basta con detenernos un poco y darnos cuenta que todo nos habla de un amor único, enorme, inacabable e incomprensible, así es la lógica de Dios.

No quiero que transcurra el tiempo, ¿será que estoy tan bien en este lugar de oración? Debe ser eso, porque todo a mi alrededor late a un ritmo lento como el saborear este café en mi boca, como escuchar la voz de la lluvia y las miles de oraciones de amigos reales y cibernéticos, de oraciones en las diferentes Congregaciones Religiosas, oraciones de amigos Sacerdotes y esta humilde oración hecha con un vaso de café.

Se ha terminado mi café pero la oración no se quedará aquí en este oratorio de hospital, prometo compartir este momento con las personas que nunca, como yo, habíamos experimentado beber un café en compañía de Dios, me daré a la tarea de difundir esta actividad, noble y sencilla pero muy reveladora.

Descubre las bondades de esta acción y experimenta cómo regresa la tranquilidad a nuestras vidas, lo recomiendo porque lo he probado, acompaña a Dios y siéntete acompañado por Él, mucho mejor con una taza de café.

Sigo esperando que mi padre salga de cirugía, una vez más gracias por sus oraciones.