SOMOS LO QUE ALGUNA VEZ JUGAMOS

En los juegos descubrimos las cualidades con las que hemos nacido, es jugando cuando se despierta en nosotros el interés por los temas que nos apasionarán en la edad adulta.

Compartir, amar, vivir y disfrutar nuestro tiempo en familia es tan necesario para todos los seres humanos. Somos seres sociales y necesitamos el contacto, la interacción, el sentido de pertenencia es vital para tener una vida saludable en su aspecto mental y físico.

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A veces nos perdemos lo que la vida nos ofrece de manera sencilla y espontánea y me refiero a jugar en familia, el juego como encuentro amoroso. Nuestros hijos piden tiempo para estar con nosotros, les gusta sentir nuestra compañía y saber que estamos con ellos en sus juegos, compartiendo nuestra presencia.

Vivimos muy rápido, queremos aprovechar tanto nuestro tiempo que al final terminamos desperdiciando los momentos valiosos que definirán nuestra esencia y raíces por nuestro paso en este mundo.

“La vida es un juego que hemos tomado en serio”. Siendo sinceros hay mucho de lúdico en nuestras actividades cotidianas, seguimos jugando con autos, por supuesto con reglas y normas de movilidad, pero al final seguimos disfrutando de esos paseos que quiere ese niño interior.

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Jugamos con ese sueño que llamamos profesión y cuando crecemos no es otra cosa que la validación académica de aquello que en algún momento de infancia aspiramos llegar a ser.

¿Alguna vez jugamos a Papá y a Mamá? Para muchos es ya una realidad, eso a lo que jugaban se materializó.

“Jugando aprenderemos a ganarnos la vida”. Profesiones, oficios, intereses, sueños, aficiones y todo aquello que aprendimos jugando se vuelve en muchos casos nuestra forma de ganarnos la vida.

Yo alguna vez soñé que escribía y publicaba, mi madre guardó aquellos bocetos y años después, puedo comentarles que esa fue la profesión que elegí.

Pongamos atención a los juegos en familia porque seguramente se estará despertando en nuestros hijos el interés necesario para que crezcan sus alas.

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Sonrisas, emociones y fantasía se quedarán en nuestro ser, recuerdos que jamás se borrarán y que harán de un momento familiar lo que tal vez llegue a ser la felicidad de la eternidad.

Siempre tendrás la oportunidad de contar con estos momentos que nos alegran tanto el alma, jugar con nuestra familia es el oasis que necesitamos en este mundo tan complejo, nos devuelve la esperanza, la fe y la vida.

Juguemos en familia, dejemos esas posturas rígidas y serias, juguemos sin pretender nada más, simplemente con las ganas de vivir  y compartir ¡Cuánto bien hace jugar y divertirse en familia!