LA VIDA SIGUE

Que Dios no hizo la muerte, ni se goza en la pérdida de los vivientes

Ezequiel 18:32

Con este peso tan grande que ha dejado tu ausencia, este sufrimiento que con nada se quita y se percibe en todas partes.

Amanece y anochece con tal lentitud que a veces me da la impresión que pesan las horas, lo sé, esto es por una razón, desde hace unos días he tenido que aprender a vivir sin tu presencia.

1

Es una sensación nueva, mezcla de melancolía de profunda tristeza y aceptación, este inmenso dolor el cual traduzco como la infelicidad más grande que he podido experimentar en mi vida, jamás pensé que despedirme de ti fuera tan difícil, oscuro, inacabable y a pesar de todo la vida sigue.

Mis lágrimas son como nudos secos en mi garganta y aunque se desanudaran nunca terminarían de fluir, he aprendido a llorar con amor, llorar con dolor, estoy llorando.

No es un estado de ánimo, se trata de mi verdad y de mi situación en este momento de mi vida, de lo que ahora siento, pienso y vivo.

2

Últimamente he mirado al cielo por las noches para ver si por casualidad puedo volver a verte y lo que mis ojos observan es una luna inmensa, es bien sabido que las lunas de octubre son las más hermosas, ahora para mí son las lunas más reflexivas, melancólicas y solitarias.

Indudablemente saber que jamás estarás a mi lado, que nunca más escucharé tu sonrisa y que mientras viva no volveré a sentir tu beso y abrazo, esa añoranza me lleva a un tiempo en donde derrochábamos besos, sonrisas, lágrimas, abrazos y tanto amor…

No puedo evitar sentirme así, sé que hay muchos motivos para amar y agradecer, que la vida tiene un sinfín de emociones y que mi presente vislumbra un hermoso mañana, pero ya no estás, ya no te veré, ya no estaremos juntos para celebrar o rectificar y tu despedida me ha partido en mil pedazos.

Sigo escribiendo cartas que jamás leerás, continúo recordando mí pasado del que indudablemente eres parte y aunque no quiero vivir ahí, surgen tus enseñanzas, consejos y todos los momentos que me han permitido llegar a este presente, Te extraño y con intenso dolor acepto tu partida.

4

 

Será que la lluvia y el frío de un día como hoy hacen que piense tanto en ti y que desee recordarte, llamarte, mirarte, abrazarte.

Tus objetos, tus afectos, todo tiene tu esencia. Me has dejado la herencia más hermosa que una madre puede darle a un hijo, tu presencia, esa que nos permitió coincidir, tu hermosa presencia que ahora duele hasta lo más profundo del alma, tu bellísima presencia, mamá.

Nunca olvidaré tus cariños, tus cosas, tu esencia, razón por la que vuelven a brotan lágrimas que nublan este teclado en el que escribo, por reconocer lo mucho que te amaré y lo necesaria que siempre serás en mi vida.

Fue Dios, el sol, la luna, la lluvia o el frío quienes me recordaron que a pesar de todo, la vida sigue.

gaby-mami-yo

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