EL GRITO DE LA MUERTE

¡No pasa nada!

¡A mí no me va a suceder!

¡¿Qué peligro puede haber?!

Y sucedió, una vez más pasó. Una nueva tragedia.

Imágenes “dantescas”, personas corriendo y el grito de la muerte, así se escuchaba, es muy semejante al “aullido” de dolor, es la parte animal de nosotros que describe miedo, angustia, terror, muerte.

El dolor en su máxima expresión, se escuchaba que pedían ayuda y quienes nos “arriesgamos” a ver las imágenes en las redes sociales no pudimos más que contener el aliento. Indescriptible el infierno visto por los teléfonos celulares.

No entraré en el tema ético y moral de lo que aconteció, estoy seguro que eso queda claro, no debió haber estado nadie robando combustible.

Los sobrevivientes tenían miradas en el limbo por el dolor que experimentaban, quemaduras de tercero y cuarto grado, algunos carbonizados, otros corriendo desesperados intentando apagar las llamas en su piel.

¡No pasa nada!

¡A mí no me va a suceder!

¡¿Qué peligro puede haber?!

Una vez más las personas exponiendo sus vidas por unos litros de gasolina, todos los ahí presentes relativizando el peligro y las consecuencias.

Tlalhuelilpan Hidalgo, San Juan del Río Querétaro, Veracruz, Guadalajara y la lista sigue, seres humanos perdiendo la vida por unos litros de gasolina.

tlalhuelilpan

 

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NUNCA FALTARON REGALOS

Al estar con mis hijos y experimentar su emoción por la llegada de los Reyes Magos me hicieron recordar lo que mi hermana y yo vivimos en esa infancia tan especial.

Días de alta emoción y de reflexión, ante la duda ¿Nos habremos portado bien? ¿Nos traerán los juguetes que pedimos? ¿Entenderán la carta que escribimos? Un mar de dudas llenaba nuestra cabeza y corazón, era agobiante ir a dormir esa noche y seguro que más de uno de nosotros experimentó insomnio ese Día de Reyes.

Qué días más hermosos y bendita inocencia, aún recuerdo la sensación que experimentaba cuando muy temprano mi hermana Gaby y yo nos despertábamos para ir al encuentro de los tan anhelados obsequios. Nunca faltaron regalos, era tanta la alegría de mi hermana y mía que después de revisar detenidamente lo que nos habían dejado a cada uno, teníamos un momento muy personal y era agradecer al cielo y a los Reyes Magos lo que nos habían compartido. Era algo tan especial agradecer a estos personajes como la misma alegría que sentíamos por ver los regalos en casa.

Fuimos niños privilegiados y bendecidos, agradezco tanto por esa etapa tan maravillosa, me ha marcado y hoy lo recuerdo con mucho amor y por demás agradecimiento.

Entiendo también que las circunstancias de muchas personas no favorecen algunas tradiciones, que a veces es difícil y complicado, lo entiendo y comprendo. Muchos niños no recibirán el tan anhelado regalo, tendrán una experiencia poco grata y hasta alojarán en su corazón rencor y tristeza por estas fechas.

Dios es bondadoso y quien pide con amor y sinceridad recibirá, tener confianza y cercanía en los momentos de necesidad nos permitirá encontrar soluciones frente a los conflictos y necesidades, así es el Espíritu de Dios, creatividad pura.

Que la ilusión no se pierda en este Día de Reyes, que el agradecimiento sea parte de la celebración y que esta hermosa tradición continúe en el corazón de cada niña y niño en muchos lugares del mundo.

Por cierto, no olvides dejar tu carta dentro de un zapato.

reyes magos