EL TAMAÑO DE LA MUERTE

(Mensaje que jamás será entregado)

Hablar de mi dolor expone mis sentimientos, quien quiera conocerme un poco más podrá asomarse al interior de mi alma y observar que hay un profundo vacío, lágrimas y tristeza. Ni yo mismo sabía el tamaño de la muerte.

Nada vuelve a ser lo mismo, la vida se percibe diferente y el vacío de tu ausencia mamá, sigue presente en cada momento. Papá, no hace todavía ni un mes también de esa triste partida y la añoranza es algo que estoy descubriendo día con día, jamás imaginé que los recuerdos dolieran tanto.

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Pensar y orar por ustedes me hace experimentar una calma inexplicable, repentinamente y como un fuerte golpe, ese pensamiento me traspasa, me enfrenta a la verdad que sin piedad arranca mi aliento, rompe todo mi ser y me recuerda que ya nunca más estarán con nosotros, conmigo.

Claro que tengo esperanza, por supuesto que estoy trabajando para no perder la fe, estoy aprendiendo a gestionar tanto dolor en tan poco tiempo y este mensaje que jamás será entregado a mis padres lo escribo con infinidad de emociones, solo es un ejercicio para levantar los pedazos de mi corazón y darme cuenta que jamás estará completo, aún así, hago el esfuerzo, los levanto y camino, eso es lo que hago, levantar los pedazos que quedan y seguir adelante ¡Eso quiero! ¡Eso estoy haciendo!

Muchas voces a mi alrededor me motivan a seguir, a levantarme, son muy valiosas en este momento, gracias.

 

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NO ESTAMOS SOLOS

Nosotros los que hemos experimentado la pérdida de un ser querido, no estamos solos. Somos parte del mayor grupo del mundo. El de aquellos que han conocido el sufrimiento.

Aunque la tristeza y el vacío se instalan en nuestro corazón debemos reconocer que no estamos solos con nuestro sufrimiento, que muchas personas conocen la forma en que sentimos esa sutil y profunda sensación de soledad que llega a nuestras vidas y que después se va sin causa alguna, regresando muchas veces al día.

Falleció mi padre y con lágrimas reconozco que al irse él, también se fue una parte de mí, pero se quedó lo mejor de él, su recuerdo en mí. El dolor pasa, los recuerdos permanecen; los seres queridos nos dejan, pero el sentimiento de haberlos tenido perdura.

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Cuando un ser querido fallece, deberíamos sentir paz en el espíritu al reconocer que ha llegado a su destino y completó el viaje, sin embargo, surge el desánimo inexplicable que nos recuerda la ausencia y nos aleja de la esperanza.

La muerte me hace reflexionar en lo que hoy es verdaderamente relevante en la vida, todo aquello que se atesora en nuestro corazón, las palabras, caricias, acciones, recuerdos.

Nunca estamos solos. Tenemos la fuerza para transformar la tragedia en una nueva fuerza que nos ennoblecerá.

Recordamos a nuestros seres queridos, sentimos su presencia y también su ausencia. Pero debemos esforzarnos por traer a nuestras vidas el consuelo y la paz. Cuando lo logremos, seguramente su memoria será una bendición y su recuerdo adquirirá nuevas dimensiones.

LA VIDA SIGUE

Que Dios no hizo la muerte, ni se goza en la pérdida de los vivientes

Ezequiel 18:32

Con este peso tan grande que ha dejado tu ausencia, este sufrimiento que con nada se quita y se percibe en todas partes.

Amanece y anochece con tal lentitud que a veces me da la impresión que pesan las horas, lo sé, esto es por una razón, desde hace unos días he tenido que aprender a vivir sin tu presencia.

1

Es una sensación nueva, mezcla de melancolía de profunda tristeza y aceptación, este inmenso dolor el cual traduzco como la infelicidad más grande que he podido experimentar en mi vida, jamás pensé que despedirme de ti fuera tan difícil, oscuro, inacabable y a pesar de todo la vida sigue.

Mis lágrimas son como nudos secos en mi garganta y aunque se desanudaran nunca terminarían de fluir, he aprendido a llorar con amor, llorar con dolor, estoy llorando.

No es un estado de ánimo, se trata de mi verdad y de mi situación en este momento de mi vida, de lo que ahora siento, pienso y vivo.

2

Últimamente he mirado al cielo por las noches para ver si por casualidad puedo volver a verte y lo que mis ojos observan es una luna inmensa, es bien sabido que las lunas de octubre son las más hermosas, ahora para mí son las lunas más reflexivas, melancólicas y solitarias.

Indudablemente saber que jamás estarás a mi lado, que nunca más escucharé tu sonrisa y que mientras viva no volveré a sentir tu beso y abrazo, esa añoranza me lleva a un tiempo en donde derrochábamos besos, sonrisas, lágrimas, abrazos y tanto amor…

No puedo evitar sentirme así, sé que hay muchos motivos para amar y agradecer, que la vida tiene un sinfín de emociones y que mi presente vislumbra un hermoso mañana, pero ya no estás, ya no te veré, ya no estaremos juntos para celebrar o rectificar y tu despedida me ha partido en mil pedazos.

Sigo escribiendo cartas que jamás leerás, continúo recordando mí pasado del que indudablemente eres parte y aunque no quiero vivir ahí, surgen tus enseñanzas, consejos y todos los momentos que me han permitido llegar a este presente, Te extraño y con intenso dolor acepto tu partida.

4

 

Será que la lluvia y el frío de un día como hoy hacen que piense tanto en ti y que desee recordarte, llamarte, mirarte, abrazarte.

Tus objetos, tus afectos, todo tiene tu esencia. Me has dejado la herencia más hermosa que una madre puede darle a un hijo, tu presencia, esa que nos permitió coincidir, tu hermosa presencia que ahora duele hasta lo más profundo del alma, tu bellísima presencia, mamá.

Nunca olvidaré tus cariños, tus cosas, tu esencia, razón por la que vuelven a brotan lágrimas que nublan este teclado en el que escribo, por reconocer lo mucho que te amaré y lo necesaria que siempre serás en mi vida.

Fue Dios, el sol, la luna, la lluvia o el frío quienes me recordaron que a pesar de todo, la vida sigue.

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TESTAMENTO DEL CANTAUTOR CATÓLICO

Todo lo que compuse en vida y porque fue inspiración del fuego del ESPÍRITU SANTO queda sin derechos de autor, ahora le pertenece a quien lo ore y lo cante.
 
Si hubieran regalías por algún trabajo realizado, quiero que sea mi voluntad donarlo en su totalidad a los MISIONEROS Y MISIONERAS, para que continúen su labor de proclamar la palabra y llevarla tan lejos como lo han hecho.
 
Mis instrumentos los cuales se convirtieron en cosas muy especiales y llegué a tenerles un valor especial porque me ayudaron a proclamar y alabar a Dios es mi deseo sean adquiridos por otros músicos, con la única condición que quien los compre, se verifique sean también músicos católicos.
 
Me llevo la inmensa alegría de la oración y me quedo con la plenitud  que me dio estar cerca de Jesús Eucaristía.
 
Las horas de viaje invertidas para llegar a cada concierto fueron un verdadero gozo, nunca fue tiempo perdido, al contrario, fue tiempo ganado porque me permitió orar, leer, dialogar y planear. Agradezco a Dios por cada viaje en cielo, mar y tierra. Me llevo los miles y tal vez millones de kilómetros convertidos en bitácora de vida.
 
La alegría de re-encontrarme con amigos entrañables es lo que me llevo y el disfrute y gozo de las horas de ensayo, fue la práctica que siempre me gusto y que me permitió pulir un poco la técnica.
 
Dejo una oración frente al SANTÍSIMO por todos mis hermanos y hermanas colegas que me ofendieron con sus acciones, con su envidia; realmente no me lo hicieron ni a mí, ni a mi música; ofendieron el plan de Dios e impidieron la Voluntad Divina.Imagen