LA GRANDEZA DE UN DIENTE

Las pequeñas cosas que nos suceden son las que nos marcarán para toda la vida.

A nuestro hijo se le ha caído por primera vez un diente de leche y para nosotros su familia es algo muy importante, nuestro pequeño ha llegado feliz y sorprendido por este acontecimiento, su rostro reflejaba la inocencia en su más pura expresión, cuando nos compartió que un diente ya no estaba en su lugar.

Pienso y reflexiono que la vida está hecha de estos pequeños momentos, donde se puede apreciar la grandeza de un diente de leche, no cabe duda que valorar estas acciones nos regresa a nuestra infancia y vuelve a remover emociones que hasta ahora permanecían guardadas en lo más profundo del corazón.

Nuestro hijo lo guardó con cuidado en una cajita que su mami le dio, nos compartió la forma en la que se le cayó y lo que sus amigos y compañeros celebraron el acto y es que a esa edad cada uno de ellos ya ha pasado por ese proceso.

Nos emocionamos, le felicitamos y compartimos su alegría, cabe mencionar que ya salió a relucir el Ratoncito de los Dientes quien seguramente le dejará alguna moneda bajo su almohada.

Como familia nos hemos integrado a su narración, escuchando y tratando de comprender las emociones y sentimientos que genera la pérdida de un diente en un pequeño de siete años; mi mente voló al momento en que perdí algún diente y apenas puedo recordar detalles de esto, lo que sí me marcó es que por cada diente que caía siempre hubo una moneda en mi almohada.

Nuestro hijo crece y su desarrollo nos recuerda que el tiempo está pasando también para nosotros, es valorar y vivir con intensidad esta etapa, nuestros hijos cambian y nosotros también, así es la vida.

Desde que llegó de clases no ha dejado de contarnos los pormenores y el “accidente” que le permitió vivir el “glorioso” momento de perder su diente, ya quiere que sea de noche, por eso del personaje que nos visitó a todos como premio por la caída de algún diente.

Las pequeñas historias que suceden en familia, son los relatos que le dan sentido, pertenencia y un cúmulo de felicidad a nuestra existencia.

DIENTE Y JR

SOMOS LO QUE ALGUNA VEZ JUGAMOS

En los juegos descubrimos las cualidades con las que hemos nacido, es jugando cuando se despierta en nosotros el interés por los temas que nos apasionarán en la edad adulta.

Compartir, amar, vivir y disfrutar nuestro tiempo en familia es tan necesario para todos los seres humanos. Somos seres sociales y necesitamos el contacto, la interacción, el sentido de pertenencia es vital para tener una vida saludable en su aspecto mental y físico.

BLOG 1

A veces nos perdemos lo que la vida nos ofrece de manera sencilla y espontánea y me refiero a jugar en familia, el juego como encuentro amoroso. Nuestros hijos piden tiempo para estar con nosotros, les gusta sentir nuestra compañía y saber que estamos con ellos en sus juegos, compartiendo nuestra presencia.

Vivimos muy rápido, queremos aprovechar tanto nuestro tiempo que al final terminamos desperdiciando los momentos valiosos que definirán nuestra esencia y raíces por nuestro paso en este mundo.

“La vida es un juego que hemos tomado en serio”. Siendo sinceros hay mucho de lúdico en nuestras actividades cotidianas, seguimos jugando con autos, por supuesto con reglas y normas de movilidad, pero al final seguimos disfrutando de esos paseos que quiere ese niño interior.

BLOG 2

Jugamos con ese sueño que llamamos profesión y cuando crecemos no es otra cosa que la validación académica de aquello que en algún momento de infancia aspiramos llegar a ser.

¿Alguna vez jugamos a Papá y a Mamá? Para muchos es ya una realidad, eso a lo que jugaban se materializó.

“Jugando aprenderemos a ganarnos la vida”. Profesiones, oficios, intereses, sueños, aficiones y todo aquello que aprendimos jugando se vuelve en muchos casos nuestra forma de ganarnos la vida.

Yo alguna vez soñé que escribía y publicaba, mi madre guardó aquellos bocetos y años después, puedo comentarles que esa fue la profesión que elegí.

Pongamos atención a los juegos en familia porque seguramente se estará despertando en nuestros hijos el interés necesario para que crezcan sus alas.

BLOG 3

Sonrisas, emociones y fantasía se quedarán en nuestro ser, recuerdos que jamás se borrarán y que harán de un momento familiar lo que tal vez llegue a ser la felicidad de la eternidad.

Siempre tendrás la oportunidad de contar con estos momentos que nos alegran tanto el alma, jugar con nuestra familia es el oasis que necesitamos en este mundo tan complejo, nos devuelve la esperanza, la fe y la vida.

Juguemos en familia, dejemos esas posturas rígidas y serias, juguemos sin pretender nada más, simplemente con las ganas de vivir  y compartir ¡Cuánto bien hace jugar y divertirse en familia!

¿POR QUÉ NO SOMOS FELICES?

Más ricos…

Más jóvenes…

Más saludables…

Y menos felices.

1

Esta sociedad está instalada en el vacío constante, en la insatisfacción absoluta y en el deseo insaciable creando personas egoístas e infelices.

Es un mal de nuestra sociedad, no queremos ser felices. Nos enojamos ante cualquier provocación, estallamos cuando creemos que somos víctimas de alguna injusticia, por todo nos enfadamos y realmente nada nos satisface.

Nos hemos amargado la vida y parece que nos encanta hacerlo, nada más hay que observar a nuestro alrededor, podremos darnos cuenta de los rostros de tristeza, desesperación, falta de paciencia, anhelando sueños sin cumplir.

2El egoísmo y mezquindad abundan, ya no hay cabida al diálogo y a la empatía, vivimos enfadados con todos, incluso con la vida y lo comento porque a últimas fechas he tenido experiencias muy amargas y tristes.

La gente está molesta y puedo descubrir que no siempre es por falta de dinero, ya que muchas de estas personas y por el tipo de auto y forma de vestir puede verse que no pertenecen a la clase popular. Son seres prepotentes quienes no son felices aun teniendo lo que tienen económicamente, pero también he visto a personas a quienes cotidianamente les falta dinero y tienen comportamientos muy parecidos.

Sin afán de generalizar y con todo el cuidado de mi comentario, el tema es la felicidad, quienes tienen dinero no lo son y quienes no lo tienen tampoco. Se trata de la alegría con la que vivimos, sé de amigos que se enojan por cumplir años porque son un año más viejos y no son capaces de ver la oportunidad que la vida y Dios les están dando.

Debemos cuestionarnos ¿Qué estamos buscando? ¿Qué nos hace falta para vivir felices? ¿Estamos aspirando a cosas irreales? ¿Qué circunstancias necesitas que cambien para que seas feliz?

3

Es muy probable que no aceptemos nuestra existencia como la tenemos, que nos neguemos a darnos cuenta que somos lo que somos aunque en nuestra mente estemos queriendo cambiarlo todo.

Debemos aspirar a la humildad y a la aceptación de nuestra existencia, créeme, es una muy buena forma de darnos cuenta que nadie está por encima ni debajo de nadie, dimensionaremos de forma real nuestra vida, nos daremos cuenta que somos finitos en esta tierra.

Ser feliz es cuestión de humildad, ser feliz no tiene nada que ver con la calidad de vida, sé de hermanos y hermanas que teniendo cáncer son felices, tampoco es cuestión de salud, más bien, se trata de abrir el corazón a la humanidad y dejar de aparentar.

Aunque suene trillado “SÉ FELIZ” tiene más beneficios y la felicidad nos hace más humanos.

4