PERDÓNANOS, NO SABEMOS LO QUE HACEMOS

¿Ataque colateral con gas sarín? Siento que de alguna manera perdemos a nuestra humanidad, perdemos la paz, perdemos a Siria y su cultura, perdemos vidas inocentes.

Mideast Syria

El gobierno de EE UU y la oposición Siria han acusado al régimen del presidente sirio Bashar al-Assad de liberar sarín, un agente nervioso mortal, en la ciudad de Khan Sheikhoun, en el peor uso de armas químicas en la guerra civil siria desde 2013.

Los síntomas provocados por el agente nervioso varían según lo prolongado de la exposición, las pupilas empequeñecidas como puntitos son una señal indicadora del agente nervioso.

Los efectos más dañinos incluyen pérdida de consciencia, convulsiones dolorosas, parálisis e insuficiencia respiratoria, posiblemente llevando a la muerte. Las víctimas de la toxina también pueden perder las funciones corporales y empezar a babear, defecar, orinar y vomitar bajo los efectos del agente.

La historia del gas sarín

El sarín fue desarrollado originalmente en Alemania en 1938 como pesticida, y aun cuando EE UU y la Unión Soviética convirtieron en arma el gas mortal, nunca fue usado por ninguna de las superpotencias de la Guerra Fría.

El más grande uso militar del agente nervioso lo hizo el dictador iraquí Saddam Hussein, quien soltó el gas en bombas sobre el poblado kurdo de Halabja en 1988.

Hay otros efectos sociales como el miedo y el terror, la evidencia anecdótica sugiere que el uso de armas químicas provoca niveles mucho más altos de huida poblacional que los explosivos convencionales.

Armas químicas, aniquilación de la especie humana, pérdida de valores, odio desmedido, guerra que no reconoce a nadie, mata a todos, recién nacidos, niños, adolescentes, jóvenes, adultos, anciano, moribundos. Mata a todos.

Con dolor y con la esperanza que puede haber en mí al ver las imágenes aterradoras del efecto del gas sarín, elevo mi oración al Eterno por nuestra “ceguera” porque nadie está lejos, somos parte de la humanidad y todo lo que sucede en este mundo debe importarnos.

Perdónanos, no sabemos lo que hacemos.

2 sarin

 

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EL QUINTO MANDAMIENTO

Ante la soberbia de la humanidad en aras de poder y frente a tantos seres humanos dolientes que viven la injusticia en “carne propia”, escribo la siguiente reflexión. Porque seguimos sin entender la importancia del quinto mandamiento ¡Respetemos el don de la vida!

ESTADOS UNIDOS PULITZER

No matarás… Pero en las guerras es necesario matar.

Paz a los hombres de buena voluntad… Paz, gritan los poderosos, pero hay que imponerla con las armas.

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Y así mientras la ley clama: ¡NO MATARÁS! Las leyes modernas nos desorientan siendo difícil llegar a saber cuándo el matar es un crimen.

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Un hombre armado perseguía a otro que lejos de correr “volaba de miedo”, el perseguidor distinguió a Sócrates que cruzaba el camino y le gritó: -¡Deténgalo, deténgalo!

Y como el filósofo continuaba con su camino, se detuvo aquel furioso para interpelarle:        -¡¿Eres sordo?! ¡¿Por qué no cerraste el paso al asesino?!

-¿Quién es el asesino? Y ¿Qué entiende usted por asesino? Le preguntó Sócrates.

-¡Vaya una pregunta! Dice el armado, pues asesino es un hombre que mata.

-Un carnicero entonces, le dice Sócrates.

-¡Viejo tonto! Un hombre que mata a otro hombre.

-¡Ah! ¡Ya! Un guerrero.

-¡Imbécil! Un hombre que mata en tiempo de paz.

-¡Vamos! Un verdugo debe ser. Dice Sócrates.

-¡No! Un hombre que mata en el propio domicilio.

-¡Comprendido! Dice Sócrates. Un médico.

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Implantar la paz por medio de la paz y del amor y no como vocifera la raza de víboras e hijos de serpientes según el Evangelio, dictar la paz por medio de la guerra.

Jamás las armas serán la solución, nunca la violencia ha solucionado ningún conflicto. Es tiempo de creer en el poder del amor, la paz sin engaños. Respeto a la vida.

P.D Buscando las imágenes para este BLOG me he enfrentado a uno de los dolores más intensos, he llorado frente a la brutalidad de la guerra, la muerte y destrucción ¿En qué nos hemos convertido? En seres humanos sin sentimientos, nos aniquilamos sin remordimiento, sin respeto a nadie. Padre Misericordioso perdónanos…