EL GRITO DE LA MUERTE

¡No pasa nada!

¡A mí no me va a suceder!

¡¿Qué peligro puede haber?!

Y sucedió, una vez más pasó. Una nueva tragedia.

Imágenes “dantescas”, personas corriendo y el grito de la muerte, así se escuchaba, es muy semejante al “aullido” de dolor, es la parte animal de nosotros que describe miedo, angustia, terror, muerte.

El dolor en su máxima expresión, se escuchaba que pedían ayuda y quienes nos “arriesgamos” a ver las imágenes en las redes sociales no pudimos más que contener el aliento. Indescriptible el infierno visto por los teléfonos celulares.

No entraré en el tema ético y moral de lo que aconteció, estoy seguro que eso queda claro, no debió haber estado nadie robando combustible.

Los sobrevivientes tenían miradas en el limbo por el dolor que experimentaban, quemaduras de tercero y cuarto grado, algunos carbonizados, otros corriendo desesperados intentando apagar las llamas en su piel.

¡No pasa nada!

¡A mí no me va a suceder!

¡¿Qué peligro puede haber?!

Una vez más las personas exponiendo sus vidas por unos litros de gasolina, todos los ahí presentes relativizando el peligro y las consecuencias.

Tlalhuelilpan Hidalgo, San Juan del Río Querétaro, Veracruz, Guadalajara y la lista sigue, seres humanos perdiendo la vida por unos litros de gasolina.

tlalhuelilpan

 

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