INTRANQUILIDAD Y SUFRIMIENTO

Me encuentro en una casa de oración y frente al Santísimo elevo mi humilde oración con esperanza y siempre pidiendo aceptación por la Voluntad de Dios en mi vida.

Quiero orar por nuestros enfermos, por su salud que está delicada, por su fuerza interna para afrontar su enfermedad, quiero orar por su paciencia y especialmente por la aceptación de ese dolor que le ha cambiado la vida.

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Nadie más que ellos conocen sus dolencias y complicaciones, hoy nuestra manera de acompañarles es pensar en ellos, hablarles de la esperanza de nuestro Dios que mitiga sus dolencias y que escucha sus lamentos.

Siendo sinceros muy poco podemos hacer por ellos, no está en nuestras manos pero sí en las tuyas Señor. Devuélveles la alegría si está en tus planes, dales la tranquilidad y el sosiego mientras se encuentran en cama, permite que los medicamentos ayuden a alejar el dolor.

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Dales confianza y seguridad, que no tengan miedo y que experimenten la paz que sólo tú puedes darnos.

Nuestros enfermos nos duelen, con su enfermedad también nos angustiamos y nos recuerdan lo frágiles que podemos ser.

Deseamos que dejen de sufrir, nos desalienta que a veces el curso de la historia tenga que ser así.

Nuestro deseo es verles feliz, porque les queremos y nos duele también su dolor. Sufrimos, lloramos y no encontramos la calma, hay tristeza y un dolor muy profundo que marca los minutos, las horas, los días y los meses.

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Señor Bueno, escucha nuestras peticiones, aléjanos de esta desesperanza que nos atormenta, porque la causa es la angustia de verles enfermos a los que tanto queremos.

Aceptamos tu voluntad perfecta, pero nuestro corazón se aflige en estos momentos, es intranquilidad y sufrimiento difíciles de soportar.

Aceptamos tu Voluntad perfecta.

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EL TAMAÑO DE LA MUERTE

(Mensaje que jamás será entregado)

Hablar de mi dolor expone mis sentimientos, quien quiera conocerme un poco más podrá asomarse al interior de mi alma y observar que hay un profundo vacío, lágrimas y tristeza. Ni yo mismo sabía el tamaño de la muerte.

Nada vuelve a ser lo mismo, la vida se percibe diferente y el vacío de tu ausencia mamá, sigue presente en cada momento. Papá, no hace todavía ni un mes también de esa triste partida y la añoranza es algo que estoy descubriendo día con día, jamás imaginé que los recuerdos dolieran tanto.

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Pensar y orar por ustedes me hace experimentar una calma inexplicable, repentinamente y como un fuerte golpe, ese pensamiento me traspasa, me enfrenta a la verdad que sin piedad arranca mi aliento, rompe todo mi ser y me recuerda que ya nunca más estarán con nosotros, conmigo.

Claro que tengo esperanza, por supuesto que estoy trabajando para no perder la fe, estoy aprendiendo a gestionar tanto dolor en tan poco tiempo y este mensaje que jamás será entregado a mis padres lo escribo con infinidad de emociones, solo es un ejercicio para levantar los pedazos de mi corazón y darme cuenta que jamás estará completo, aún así, hago el esfuerzo, los levanto y camino, eso es lo que hago, levantar los pedazos que quedan y seguir adelante ¡Eso quiero! ¡Eso estoy haciendo!

Muchas voces a mi alrededor me motivan a seguir, a levantarme, son muy valiosas en este momento, gracias.

 

TENEMOS MUCHO QUE DAR

Tal vez la gente nos ve postrados en una cama, esperando un procedimiento clínico o en vísperas de una operación, sin embargo y para ser muy sinceros, estando en estas condiciones tenemos mucho que dar.

Somos abuelos, personas con años de experiencia y con un corazón que ha aprendido a mantenerse firme en las dificultades, cambios y adversidades de la vida. Nada nos detiene, aunque nuestro cuerpo vaya perdiendo rapidez, nada nos asusta y frecuentemente la voz de nuestra conciencia nos recuerda que el final es irremediable.

Sabemos que hay tanto en nuestro ser, no solo consejos, miradas y palabras, tenemos un raudal de emociones, sonrisas para compartir y alegría que se agolpa en cada poro de nuestra piel, porque con la vejez sabemos que la vida tiene un sabor diferente, hemos comprendido que amar es vivir, simplemente eso, vivir es amar.

Ahora que estamos en una cama de hospital, porque no queda otro remedio, la salud se deteriora, pero el corazón jamás se arruga, es cuando más quisiéramos tener esa nueva oportunidad para comenzar de nuevo, para arriesgar o para repetir tantas veces como sea posible aquello que nos hizo vibrar, porque eso se llama ilusión y esa no se pierde aún en la limitación, viviendo sin movilidad, sin poder caminar o esperando una cirugía.

Algunas personas nos ven con cierto aire de desesperanza y debe ser, porque los hospitales y las habitaciones con olor a medicina no deben inspirar a nadie, sin embargo, quisiéramos decirles que este tiempo es de espera, esperamos mucho para recobrar un poco la salud, aunque esta nos va abandonando y se aleja lentamente.

Permanecer en el hospital o simplemente recostados en nuestros cuartos en actitud de espera, es el tiempo en el que aprovechamos para pactar con la vida y prometerle que siempre haremos lo mejor o por lo menos lo intentaremos, si ella, la vida, es generosa y nos da esa salud que tanto buscamos en frascos, recetas y visitas a doctores, entonces sin duda alguna lo volveremos a intentar.

Algunos tenemos parejas, hijos, nietos, amigos, conocidos y duele ausentarnos a veces por días o meses, los motivos son los propios de nuestra edad, fallas de órganos o la “factura” que nos cobrará la vida a todos, ya sea por haber vivido con cierta pasión y excesos, pero al final nos quedará la satisfacción de ser quienes fuimos y el cúmulo de ganas porque todavía ¡Tenemos mucho que dar!

Esta reflexión la escribo en la madrugada, antes de que mi madre y mi suegro sean intervenidos quirúrgicamente, el destino, casualidad o coincidencia se han presentado así y entre los nervios y la incertidumbre, ha surgido este escrito, pensando en ellos y tratando de comprender lo que ahora están viviendo. 

Nuestras familias agradecen sus oraciones para este doble momento hospitalario.

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DIOS ES TODO AMOR

Ya se convirtió en una tradición anual, escribir esta reflexión mientras me acompaña el brillo de las luces del árbol de Navidad y el hermoso nacimiento que tengo frente a mí, por cierto, en unos minutos estará listo mi té para completar la escena.

4Esta estación para mi es de las mejores cosas que la vida nos ofrece, por unos días las actividades de una gran mayoría de personas se ven interrumpidas por un tiempo que nos pondrá frente a temas como el amor, el perdón, la soledad, la felicidad, la ausencia, la compañía y nos hará reflexionar inevitablemente respecto a las decisiones que hemos tomado hasta ahora.

Personalmente he visto la mano y la presencia de Dios en mi vida, quien me ha dado lo más indispensable y es el amor.6Como hijo, como esposo, como padre de familia, como servidor y como profesionista. En todos y en cada uno de los aspectos de mi vida vivo, veo y experimento la generosidad del amor de un Padre Celestial que aún en los momentos más difíciles de mi vida no me ha abandonado y por ello no tengo más que agradecimiento eterno.

Él da lo necesario, ni más ni menos; pero cuando se trata del amor, créeme, no hay quien le gane, puesto que Dios es todo amor.

12Después de haber escrito lo anterior me embarga un sentimiento que es una mezcla de tristeza, melancolía y paz que no puedo hacer otra cosa más que llorar…

Son lágrimas sinceras, es llorar en esta soledad, tal vez sea intentar expresar que esta vida aún con sus dificultades es hermosa.

Claro que he experimentado pérdidas y caídas muy dolorosas, por supuesto que también soy consciente que el tiempo pasa para todos y que a los seres a quienes más amamos, también pasará inevitable el tiempo apagando sus vidas.

8Agradezco a Dios porque existes tú, eres quien lee estas líneas, las cuales no tienen más pretensión que compartirte lo dichoso e inmensamente feliz que puede ser cualquier persona que acepte a Dios en su corazón.

He aprendido que la dicha y felicidad pueden vivirse en plenitud al hacer a un lado el sufrimiento que a veces tenemos por no aceptar nuestra realidad y la verdad es que hay cosas y metas que nunca tendremos por más que nos esforcemos y eso duele; por ello, debemos prepararnos para vivir y aceptar lo que sí es y lo que nunca será.

IMG_6302Me reconozco como un hombre agradecido y bendecido por Dios y aunque no he hecho nada especial por Él, su manifestación es única, obvia y contundente, porque DIOS ES TODO AMOR.

¡Feliz 2016!

 

Mi primer café con Dios

Literalmente, me estoy bebiendo un café y de compañero tengo a Dios, sé que suena muy extraño e irreal, pero es verdad. Estoy en un oratorio mientras intervienen quirúrgicamente a mi padre, he venido a orar y afuera llueve, la temperatura en este lugar del hospital ha bajado y mientras estoy orando repentinamente entra mi hermana quien trae un café, me lo entrega y se va.

Así que estoy en oración y a mi lado un café que bebo a sorbos reflexionando acerca de esta única situación, un café con Dios, mi oración se ve acompañada de una forma especial.

En este espacio pido por la salud de mi padre, por la fortaleza para aceptar la Voluntad de Nuestro Señor en momentos como este y además recuerdo aquella cita Bíblica: Mateo 26,40 “Regresó a donde estaban los discípulos y al encontrarlos dormidos, le dijo a Pedro: ¿No fueron capaces de vigilar una hora conmigo? Vigilen y oren para que resistan la prueba, pues el espíritu está dispuesto, pero la carne es débil”.

No es casualidad, nada es casualidad, todo tiene un motivo y una razón, estoy seguro que el amor de Dios permitió este momento para que fuera posible un acercamiento con el amigo, ese del que tanto hablamos y que en algunas ocasiones no sabemos la forma en que podemos sentir su compañía.

Ahora puedo decirles que mientras la bebida es degustada por mi boca, mi corazón se va tranquilizando al saberme amado por el amigo de amigos, quien hace capaz que suceda lo irreal y que podamos experimentar su amor en diferentes dimensiones, hoy con una taza de café caliente mientras afuera llueve y en mi interior sin duda hay lágrimas de incertidumbre.

El amor infinito de Dios se escucha en todo momento, el frío, la lluvia, las dificultades, la esperanza, en fin, basta con detenernos un poco y darnos cuenta que todo nos habla de un amor único, enorme, inacabable e incomprensible, así es la lógica de Dios.

No quiero que transcurra el tiempo, ¿será que estoy tan bien en este lugar de oración? Debe ser eso, porque todo a mi alrededor late a un ritmo lento como el saborear este café en mi boca, como escuchar la voz de la lluvia y las miles de oraciones de amigos reales y cibernéticos, de oraciones en las diferentes Congregaciones Religiosas, oraciones de amigos Sacerdotes y esta humilde oración hecha con un vaso de café.

Se ha terminado mi café pero la oración no se quedará aquí en este oratorio de hospital, prometo compartir este momento con las personas que nunca, como yo, habíamos experimentado beber un café en compañía de Dios, me daré a la tarea de difundir esta actividad, noble y sencilla pero muy reveladora.

Descubre las bondades de esta acción y experimenta cómo regresa la tranquilidad a nuestras vidas, lo recomiendo porque lo he probado, acompaña a Dios y siéntete acompañado por Él, mucho mejor con una taza de café.

Sigo esperando que mi padre salga de cirugía, una vez más gracias por sus oraciones.

HACERTE COMPAÑÍA

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(ORACIÓN FRENTE AL SANTÍSIMO)

Una vez más estoy frente a Tí Señor, acompañándote, en silencio, tan sólo quiero estar a Tu lado. Es tu infinita presencia, silencio eterno, hoy he venido a hacerte compañía a estar contigo.

Frente a Ti el tiempo no tiene duración, transcurre la vida y mi único pensamiento es acompañarte como se hace con un amigo al que se le ha extrañado. Indudablemente estás aquí, experimento tu presencia sutil, eterna.

Siento tu corazón el que escucho y veo en ese pequeño pedazo de pan, todo me habla de Ti, eres el entorno, luz, calor, risa, sonido; eres vida que no se detiene, calma, tranquilidad y tempestad.

Eres la paz que anhelo, la que siempre deseo y que al estar en Tu presencia experimentó con certeza, confirmo con plena seguridad que después de esta vida hay esperanza repleta de vida, lo dijiste y así lo creo.

Junto a Ti el tiempo se detiene… Pero mi reloj reclama, no se frena. Debo continuar con mis actividades de hoy, prometo venir más veces, acompañarte más tiempo, no me despido, regreso contigo.

Inspirado frente a Jesús Eucaristía 31 enero 2014 Chiapa de Corzo, Chiapas.

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ORACIÓN PARA ANTES DE CANTAR

Gracias Señor por este momento que has dispuesto en nuestras vidas. Tú nos has llamado y hemos respondido con nuestro ser, con nuestras acciones, con el talento que he recibido de Ti y que de manera inmerecida has confiado en mi.

Necesito de tu amor, compañía y fortaleza para dar lo mejor, para que sea el mejor de los vinos y sea una ofrenda agradable para ti.

Por todo lo que has hecho por mi, por tu amor sobrenatural que experimento en cada instante de mi vida y porque la única forma que conozco de agradecer es entregando lo mejor que tengo en este momento.

Infunde tu Espíritu renovador, toca con amor este instrumento que busca servirte, que intenta compartir tu mensaje y que desea con todo su ser agradarte siempre.

Como ser humano tengo límites, con humildad reconozco que el fuego es tuyo, que sólo soy un medio para cumplir tu Voluntad… Tú me has traído y aquí estoy por Ti.

Gracias Padre, gracias Jesús, gracias Espíritu Santo por hacer morada en mí, aquí en este corazón necesitado de tu amor y tu bondad.

Aleja mis egoísmos, haz a un lado mi vanidad. Dirígeme de acuerdo a tu Voluntad, sólo aspiro a ser discípulo de tu amor y misionero de tu palabra.

Tu me direccionas, eres mi faro en la oscuridad y mi puerto seguro al que eternamente quiero llegar.

No soy yo, eres Tú que me ama tanto y me bendice, gracias Señor.

Amén.

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