SILENCIO

Un día, solo un día y todo el día, silencio.

Recordar la injusticia, la tristeza y la falta de entendimiento por asesinar a Jesús, quien era una buena persona, un hombre que amó, ama y amará esta humanidad.

Sus seguidores confundidos, han acabado con el maestro, lo sabían, él lo repitió y sin embargo jamás pensaron que se cumpliría. Nadie concibió que moriría como un ladrón, un asesino, un perseguido por la ley.

Su muerte fue anunciada en muchas ocasiones por el mismo Maestro, pero no era algo que debiera suceder de forma tan repentina, su captura, los fallidos intentos de juicios y al final todos se “lavaron las manos” gritaron ¡Barrabás!, los más cercanos huyeron por el miedo de ser reconocidos como sus amigos y le dieron la espalda.

Golpes, burlas, juegos, traición, látigos que arrancan el alma a cualquiera y la impotencia de los suyos por no poder hacer nada, algo, nada.

Un día, solo un día y todo el día, silencio.

vela

Muerte en cruz, agonizó acompañado por unos cuántos, su madre al pie del madero y la angustia de todos aquellos quienes le conocieron, nadie sabía qué hacer, cómo ayudar, ni qué pensar.

Miedo, angustia, aturdimiento, ha muerto, Jesús el profeta, el mesías, el amigo, ha muerto y los suyos le han abandonado, dos veces doloroso. Muere Jesús y muere la esperanza de quienes le seguían.

AL PIE DE LA CRUZ

Resucitará algunos dijeron, pero nadie quiso hablar de eso, ahora está muerto.

Un día, solo un día y todo el día, silencio.

 

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SILENCIO

Se ha consumado, no hay nada que hacer, el maestro Jesús murió y sólo nos queda esperar. Bajará al Seol, mientras nosotros en silencio aguardaremos; con su sacrificio se abre la puerta que estaba cerrada en el mundo espiritual, hay una nueva alianza, es la esperanza eterna.
 
En la cruz ha muerto y nos ha dado vida, al perder ha ganado.  El amor no es amado, sin embargo, su mensaje será seguido y proclamado de generación en generación.
 
En nuestros corazones hay palabras sin sonido que denotan dolor, tristeza y esa sensación que conocemos quienes perdemos a un ser amado.
 
Es luto, angustia, soledad y silencio… Se ha consumado y la victoria espiritual es indudable, ahora debemos esperar. Él lo prometió, resucitará.
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