MI ROSARIO ROTO

Seguramente fue el uso o el paso del tiempo, pero un día, las cuentas de mi rosario se separaron. Lo más fácil era deshacerme de el y buscar uno nuevo, tirarlo al basurero y conseguir el sustituto, sin embargo, no lo hice.

Sabía el reto al que me enfrentaba, ya que el tema de manualidades no es mi fuerte; sería la primera vez que repararía un objeto con esas características. Debo compartirles que no fue nada sencillo, alguien pensará ¿Reparar un rosario? Si existen tantos ¿Por qué perder el tiempo en uno de ellos?

Efectivamente, así lo pensé, pero algo dentro de mí me hizo reflexionar acerca de la importancia de la reparación, un poco como el amor de Dios. Esas debilidades que hacen que nos rompamos y que en ocasiones perdamos hasta nuestra funcionalidad, el Maestro nos repara con amor, no tira a la basura a nadie, no nos sustituye por otro.

«El Maestro nos repara con amor, no tira a la basura a nadie»

Más bien, con dedicación y cuidado nos toma entre sus manos y comienza a darnos esa nueva oportunidad, cuando todo parece perdido, Él siempre nos sorprende confiando una vez en nosotros y devolviéndonos la fe perdida.

Poco a poco el rosario fue tomando su forma original, sin duda mi falta de pericia evidenció el resultado, pero al final, he vuelto a tener entre mis manos el rosario que hubiera tirado. Y creo que lo más importante de esta enseñanza para mí, fue que el amor de Dios hace posible nuestras reparaciones, hasta cuando nosotros mismos somos incapaces de hacerlo, siempre llega ese momento en el que necesitamos de su ayuda divina, de sus manos para volver a estar completos, nos rompemos con facilidad y nos cuesta trabajo aceptar la ayuda que Él nos da.

«Nos rompemos con facilidad y nos. cuesta reconocer que necesitamos ayuda»

La rotura de mi rosario me ha llevado a reflexionar sobre la fragilidad de la vida, me he dado cuenta de que nada es permanente en nuestra existencia. Nuestras vidas son como un precioso rosario, lleno de momentos alegres y complicados, los momentos difíciles pueden ser como la rotura de un rosario, pero también hay momentos de felicidad y esperanza, los cuales nos motivan para seguir adelante y buscar la paz, la justicia y el amor.

«Yo soy el que sana a los quebrantados de corazón y les aplico un vendaje. A los que están afligidos los salvo y les doy nuevas fuerzas.» Isaías 57, 18-19

Como cristianos, debemos recordar que Dios está siempre a nuestro lado, Él nos da fuerza para superar los momentos difíciles y nos ayuda a encontrar la paz y la esperanza. Dios nos da la gracia de encontrar la fortaleza para continuar.

Cuando todo parece perdido, el amor de Dios nos recuerda que siempre tendremos una nueva oportunidad, que en sus manos podemos ser reparados y transformar nuestras vidas en algo que jamás podríamos haber imaginado. Aquí tengo nuevamente mi Santo rosario, reparado y único, quien ha estado conmigo en muchas batallas espirituales y quien en mi soledad, me hace compañía para recordarme el amor de una Madre.

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SANTA CUARESMA

El Miércoles de Ceniza es un día de reflexión y preparación para la Cuaresma, un periodo de 40 días que comienza el Miércoles de Ceniza y llega hasta la Semana Santa, es una oportunidad para reflexionar sobre la vida espiritual y para comenzar un camino de crecimiento espiritual, también es momento para recordar nuestra finitud y nuestra responsabilidad de vivir nuestra vida de la manera correcta. La vida espiritual se trata de conectar con la fuente de todo lo que existe, que es Dios, esta conexión nos ayuda a alcanzar la verdadera plenitud y nos permite desarrollar una confianza más profunda en la vida. Al reflexionar en el Miércoles de Ceniza, podemos recordar que hay un propósito para nuestras vidas, podemos recordar que Dios nos ha dado la vida para que seamos buenos y para que busquemos la verdad, la justicia, el amor y la misericordia.

Esto significa que debemos tratar a los demás con respeto, compasión y amor, al igual que debemos tratar a nosotros mismos con respeto, compasión y amor. Esto exige que nos esforcemos para ser mejores personas, para dejar de lado nuestras viejas costumbres y para adoptar nuevos hábitos que nos ayuden a crecer espiritualmente. Es una oportunidad para tomar conciencia de nuestros errores y debilidades y para devolvernos a la verdadera esencia de la vida, podemos recordar que hay algo más importante que la vida material, como el amor, la bondad, la justicia, el perdón y la compasión. Este tiempo nos motiva a buscar la verdad y nos recuerda que debemos vivir una vida llena de significado y propósito.

En conclusión, el Miércoles de Ceniza es una oportunidad para reflexionar sobre la vida espiritual y para comenzar un camino de crecimiento espiritual, nos motiva a buscar la verdad y nos recuerda que debemos vivir una vida llena de significado y propósito. Es tiempo para crecer espiritualmente y para encontrar el verdadero significado de la vida, la humildad recordada en la frase: “Polvo eres y en polvo te convertirás”, por eso debemos arrepentirnos y creer en el Evangelio.

Polvo eres…

AMOR A DIOS

El amor a Dios es un concepto central en muchas religiones y creencias espirituales. Aunque la idea de lo que significa amar a Dios puede variar según la religión o la tradición, en general, se refiere a una profunda devoción y reverencia por un ser divino o una fuerza superior.

En el cristianismo, el amor a Dios es uno de los dos mandamientos más importantes, junto con amar al prójimo como a uno mismo. Según la Biblia, Dios es amor y el amor a Dios implica tener una relación personal con Él, reconocer su autoridad y confiar en su sabiduría y guía. Se puede expresar este amor a través de la oración, la adoración, la obediencia a sus mandamientos y el servicio a los demás.

En el islam, el amor a Dios (Allah) es uno de los pilares fundamentales de la fe. Los musulmanes creen que amar a Dios implica someterse completamente a su voluntad y seguir sus mandamientos. El amor a Dios también se puede expresar a través de la oración, la lectura del Corán y la práctica de la caridad.

En el hinduismo, el amor a Dios se refiere a una devoción profunda y apasionada por una deidad específica, como Krishna o Shiva. Los devotos expresan su amor a través de la adoración, el canto de himnos y la realización de actos de servicio y caridad.

En resumen, el amor a Dios es un concepto universal que implica una conexión profunda y personal con una fuerza superior. Cómo se expresa y se vive este amor puede variar según la religión o la tradición, pero en todas las creencias espirituales, se considera fundamental para una vida espiritual significativa y satisfactoria.

EL HOLOCAUSTO

Hace 78 años se confirmó el horror que el delirio humano puede provocar. El holocausto, es un tema que desde hace mucho tiempo sigue impactándome por la enorme carga de odio, una falta de empatía y un verdadero adoctrinamiento que hizo ver a quienes eran diferentes como enemigos, estaban convencidos que, a quienes eran diferentes se les debía aniquilar sin importar la edad, condición y raza. Las diferentes historias y perspectivas que hemos leído y visto a lo largo de mucho tiempo, generan en mí, un profundo dolor, donde la tristeza y hasta sorpresa por ir descubriendo hasta dónde los seres humanos somos capaces de comportarnos entre nosotros mismos como los peores, los demonios más inhumanos y faltos de amor. Ver los campos de concentración o de exterminio como se les conocía Auschwitz-Birkenau, eran lugares destinados para aniquilar a seres humanos, el máximo dolor que una persona podría experimentar en las condiciones infrahumanas, lo peor de los seres humanos en un lugar.

He tenido la oportunidad de visitar el museo del holocausto en Washington D.C y lo que pude ver ahí, es desgarrador, quienes somos susceptibles a estos temas, realmente son reveladores en cuanto a lo que vivieron las personas en estos ghetos, sin ningún respeto por sus derechos y sin dignidad alguna. Los millones de seres humanos que perdieron todo, eso por lo que cada uno luchamos en esta vida y que nos da la esperanza de continuar e intentarlo cada día; en esos lugares se les despojó de lo más esencial y del respeto. Al final del recorrido en el museo del holocausto se encuentra una zona para reflexionar, pensar y hasta para orar por todo lo que se ha vivido durante el recorrido, en el centro del lugar una llama eterna, como recuerdo de los millones de seres humanos que perdieron la vida de manera injustificada, sin ninguna razón y hasta en plena inocencia…

Duele, realmente es impactante ver las imágenes que muestran las condiciones en las que se encontraban y tan solo imaginar el infierno que tuvieron que vivir todas las personas que pasaron por los campos de concentración, los que pudieron sobrevivir y los que fueron exterminados en el mismo momento de llegar. Tan solo pensar en la separación de familias, la falta de alimentos, el despojo de sus bienes y el acabar con los sueños de esa parte de la humanidad es algo que oprime mi alma de tan solo imaginarlo. Recordar es un deber doloroso; pero un deber inevitable, para que no suceda algo así, para que las nuevas generaciones comprendan que nadie debe estar por encima de la dignidad humana por pensar, o por tener una fe, credo o etnia diferentes. Viktor Frankl fue un psiquiatra austriaco que sobrevivió a varios campos de concentación nazis.

Su libro “El hombre en busca de sentido” fue escrito a partir de esa experiencia y aquí un fragmento: “Nos pueden quitar todo en la vida, menos una cosa, la libertad de elegir como reaccionar ante determinada situación. Eso es lo que determina la calidad de vida que vivimos. No se trata de si somos ricos o pobres, famosos o desconocidos, sanos o enfermos lo que determina la calidad de vid, sino cómo nos relacionamos con estas realidades, qué significado les damos, qué actitud adoptamos ante ellas, qué estado de ánimo les permitimos activar”.

Desde lo más profundo de mi corazón enciendo una vela por las personas que atravesaron esta historia oscura de nuestra humanidad, el holocausto donde niños, mujeres, hombres y ancianos realizaron trabajos forzados, por falta de alimentos terminaron famélicos, vivieron vejaciones, los más fuertes, sobrevivieron unos días o años; pero el destino final eran las cámaras de gas, si enfermabas, si no seguías las reglas, si exigías comida, si pedías justicia. En medio de la oscuridad hubo quienes lo arriesgaron todo por salvar vidas. El holocausto, sigue creando en mí un profundo dolor… Dios mío ¿Por qué nos has abandonado?

Gracias por tanto papá

Un par de días antes de Navidad, muy cercano a la celebración familiar.

Sería la primera celebración que pasaríamos sin mi madre; pero no fue así, él también se fue el mismo año. Qué enorme tristeza, que vacío tan grande y que dolor tan insoportable. Un día como hoy pero de seis años atrás, mi padre se fue a la casa celestial.

Cada Navidad, desde aquel momento, el de su partida, ha sido difícil de llevar. La Navidad duele, sabe a tristeza y la ausencia de mi padre, cada vez es más profunda. Lo extraño mucho y así simplemente se fue, sin avisar.

Mis oraciones para mi padre en estas fechas tan familiares donde tanta falta nos sigue haciendo.

Gracias por tanto y por todo papá, lo recuerdo con tanto amor.

TODO AQUEL QUE VIVE Y CREE EN MÍ, NO MORIRÁ 

Todos, un día dejaremos este lugar.

Pensar en aquello que nos espera después de esta vida tiene mucho que ver con nuestra fe y nuestras creencias. Ser consientes de esta realidad acrecienta la incertidumbre; sin embargo, para algunos, es la certeza de que estaremos más cerca de un amor más puro.

Que luzca para ellos la luz perpetua

Hablar de la muerte sigue impactándonos, especialmente si se trata de la nuestra.

Es una realidad y algo que sucederá inevitablemente, enfrentar ese momento de manera racional requiere de un gran esfuerzo y es que no hay forma de convencernos, la vida también es muerte.

Cuando morimos ¿Qué es lo que muere?

La espiritualidad nos ayuda enormemente a comprender esta transición, evolución o transformación y es que la muerte aún no pude ser explicada completamente ¿Qué se muere cuando morimos?

La vida a diferencia de la muerte sí puede ser definida, se trata de nuestro paso por este mundo, de lo que aprenderemos y de todo aquello que sentiremos. La vida es un descubrimiento de aspectos interminables y sorpresas en todos sus matices y al final quedan solo los recuerdos.

Hoy recordamos a quienes por sus acciones alcanzaron la santidad, es decir, seres humanos que descubrieron el propósito de sus vidas alineados a Dios, a sus enseñanzas y, sobre todo, a darse y donarse por los demás, es el servicio.

Buscar la santidad nos permite vivir con límites claros, entender que nuestra libertad debe estar acompañada por la responsabilidad y que el amor es la base de todas nuestras acciones.

Aspirar a la santidad nos da la tranquilidad que necesitamos para enfrentar la inevitable muerte.

Orar por quienes ya no están, es honrar y respetar sus vidas.

La santidad es la ternura y el consejo que susurra a nuestro oído para recordarnos que la vida es mucho más que hermosa y que vale el esfuerzo vivir bien, en orden, con valores, con fe, especialmente confiados en las promesas de Nuestro Señor Jesucristo.

Jesús le dijo: “Yo soy la resurrección y la vida; el que cree en mí, aunque esté muerto, vivirá. Y todo aquel que vive y cree en mí, no morirá eternamente”. San Juan 11, 25-26

Solo en ti Señor encuentro la calma

Sea lo que sea en ti puedo dejar mis preocupaciones, mis temores, solo en ti Señor encuentro la calma en esta tempestad, a veces no comprendo lo que me sucede, contigo no puedo decir que tengo mi esperanza perdida. Confío en tus promesas, sobre todo, descanso en tu compañía, sé que estás aun lado de mi adelante y atrás.

«Confío en tus promesas»

A un lado para acompañarme, delante de mí para indicarme el camino y atrás de mí, por si resbalo, tú me sostienes. Esta prueba se hace más difícil, pero confío en ti, en tu amor y en que me sostendrás. Sea lo que sea por lo que esté atravesando a mi lado siempre vas.

Confío y en este momento mis palabras se transforman en una oración que sea agradable, deseo escuchar tu voz en mi interior. Lo que quieras que se haga en mi vida, lo acepto con amor. Junto a ti puedo enfrentar los problemas que vengan, tengo la certeza de que eres fiel en las pruebas y mis temores se dispersan.

Y cuando las dificultades se presentan con esta fortaleza, es cuando pienso que mi Dios es grande y más fuerte, mi Dios siempre me ha dado la paz y la calma para enfrentar las circunstancias más adversas. Señor me acompañas como el Dios de mi historia, señalando, indicando, haciéndote presente de manera obvia y de forma precisa, nunca antes ni después; siempre en el momento exacto.

«Señor, me acompañas como el Dios de mi historia»

Ahora que ha llegado la prueba, es tiempo para volver a sentir la fuerza amorosa con la que me creaste, es momento de reconocer la capacidad que me has dado para enfrentar las dificultades y también para reconocer mi fe y ejercitarla, porque en las adversidades es donde podemos vivir y sentir el crecimiento de nuestra fe.

En la adversidad es donde podemos sentir el crecimiento de nuestra fe

La vida nos enseña muchas cosas y nos da la oportunidad de aprender, aunque a veces aprender duele. En esta oración quiero regresar a ti y a confiar como cuando era pequeño, al darme cuenta que no podía, pedía ayuda y sabía que ahí siempre estaba alguien para ayudarme, mis padres siempre me recordarán ese lazo de amor por todo lo que hicieron por mí y que siguen haciendo, aunque ya no estén más conmigo.

Dios mío, como padre amoroso que eres, dame por favor la calma que requiero para enfrentar las adversidades, la certeza de Dios, de lo contrario, podemos correr el riesgo de perderlo todo, hasta la razón. Señor Jesús que te apareciste en medio de ellos diciéndoles: «La paz con ustedes». Hoy te pido entra en este corazón y dale tu paz, llénalo de amor. Sabemos que el amor echa fuera el temor. Sea lo que sea, sé que estás conmigo, siempre has estado y lo estarás.

DOÑA GUILLE

Nació a la vida eterna, ella siempre tan amable, así como sus palabras las recordaré por siempre. Su vida se fue apagando lentamente, ya no tuve tiempo de darle ese abrazo que tanto disfrutábamos en las ocasiones que coincidimos.

«Su vida se apagó como una vela»

Una gran mujer, trabajadora y amable, de profesión enfermera y siempre dispuesta a ayudar a quien se lo solicitaba. Mamá de Guille Espinosa nuestra querida “Güera”, quien en estos momentos está devastada por el dolor de perder a su madre.

Guille, ahora nos entiendes, sentir ese dolor tan intenso y profundo en el alma nos hermana.

«Ahora nos entiendes, perder a una madre duele tanto»

Ya está doña Guille en esa reunión celestial con mis padres, quienes desde ese hermoso lugar ahora cuidan de nuestros pasos e interceden por nosotros, sus hijos.

La vida de doña Guille se apagó como una vela, pero estoy seguro que iluminó hasta los últimos momentos a quien estuvo cerca de ella. Mi familia eleva una oración para que luzca para ella la luz perpetua y recordamos cada momento y la vida de nuestra amada doña Guille.

«Elevamos nuestras oraciones por un ser humano que nos hizo sentir el amor fraterno»

Gracias por su cariño y amor, gracias por hacernos sentir tan bien con su compañía y a nuestra “Güera”, le enviamos y damos un abrazo solidario sincero, con todo nuestro amor. Reciba un beso hasta el cielo doña Guille.

y luzca para ella la luz perpetua.

Panteón San Pedro

Jamás se me hubiera ocurrido, ni siquiera podría haber imaginado que algún día iba a acompañar a un sacerdote a bendecir el lugar donde será el panteón municipal. Así como lo estás leyendo, acompañé al Presbítero Pedro Martínez de Veracruz a bendecir el terreno y preparar el rito de lo que más adelante será el campo santo del lugar.

«Eran las 11 de la mañana y el clima estaba nublado»

Ahí nos encontrábamos en medio de la nada y con una gran cruz al centro de esa hectárea, una mesa improvisada fue el altar donde se celebró la Santa Misa, como asistentes estuvieron algunos habitantes del lugar, faltando como de costumbre, las autoridades correspondientes quienes fueron invitadas con mucha antelación.

Eran las 11 de la mañana y el clima estaba nublado, más bien con una ligera lluvia que obligó a los asistentes a abrir sus paraguas. Lo recuerdo tan bien y eso le dio un aspecto de tristeza y profundidad al acto.

Llovió en la bendición del panteón, como si las almas que un día descansaran en ese lugar nos recordaran que la morada final es triste, que no olvidemos las lágrimas. El sacerdote preguntó el nombre con el que se referiría a ese espacio y los pobladores con gran seguridad mencionaron Panteón San Pedro, la reflexión del presbítero fue: Serán las almas que llegarán a las puertas del cielo y las recibirá San Pedro, sin embargo, eso no garantizará que entren.

La misa transcurrió con esa lluvia que hace de los acontecimientos se recuerden con melancolía y ahí estaba yo como espectador y como testigo de un lugar que seguramente en muchos años tendrá las tumbas de las personas que ese día nos acompañaron. Se bendijo el campo, el lugar de la morada final, el sacerdote pronunció las palabras y frases en latín para tal motivo, fue algo que quedará en mi mente como un acontecimiento excepcional, jamás podría llegar a pensar que sucedería en mi vida.

Recorrimos el perímetro de lo que será el futuro cementerio, orando y leyendo algunos textos bíblicos a manera de bendición y mientras caminábamos pude percibir un panorama hermoso, un paisaje que verdaderamente daba calma, el horizonte en la lejanía. Lo que me invitó a pensar en que nuestro recorrido termina en esta vida, pero que tal vez nos espera un largo caminar, a lo mejor a eso se refería Jesús cuando mencionó las diferentes moradas de Nuestro Padre.

Al final de la bendición del panteón todos regresamos a continuar con la misión, fue muy especial, lo atesoraré como algo que ya marcó mi vida. Hoy puedo decir que he tenido la oportunidad de presenciar cómo se bendijo un panteón cuando todavía no había ninguna tumba.  

BASTÓ UN SOLO ABRAZO

Me buscó y entre tantas personas fue hasta donde me encontraba y me dio su mejor abrazo.

¿Alguna vez has sentido que todo se detiene a tu alrededor? Son momentos que nos marcan y les dan sentido a nuestras vidas. Así fue el abrazo que sentí, estaba tan lleno de amor, de una enorme paz y de tantas cosas tan difíciles de expresar, simplemente se siente.

Pbro. Pedro Martínez Casa de la Iglesia Veracruz

Mis errores, mi miseria y todo aquello que me aleja de Dios, en un solo momento se fue todo, absolutamente todo, cambió con su presencia y me recordó que esas equivocaciones no me alejarán de su amor, es confirmar su promesa, ya nada nos puede separar de su amor.

“Nada nos separará del amor de Dios”

Me refiero a Jesús Eucaristía, fue un abrazo único y solo bastó uno para sentir mi pequeñez y lo mucho que me ama, fue un abrazo que lo atrapó todo, fue vivir la eternidad en mi finitud.

Yo lo amo y Él me ama a mi, es el más grande amor fluyendo en mi vida, es Jesús Eucaristía y solo recordarlo, hace que vuelva a estremecerme, su presencia va más allá de lo que se puede comprender, es tan grande, tan infinito y al mismo tiempo tan sencillo.

“Jesús Eucaristía, su presencia va más allá de lo que podemos comprender”

Después de ese momento, no sé si me abrazó o yo lo abracé a Él, no sé que pasó exactamente, es confuso; lo que puedo compartir es que fue un momento donde lo real se mezcla con lo espiritual.

Gracias a Dios y a su infinito amor por ese momento, gracias por quedarse entre nosotros, gracias por buscarme.