TALENTO

¡Fue una gran alegría! Mi madre no lo pudo ocultar.

Estábamos muy pequeños, Rafaelito y Gabrielita (así nos decían) por accidente o casualidad habíamos descubierto que teníamos talento: Bailábamos y al parecer lo hacíamos bien.

Todo sucedió en una reunión cuando un familiar comenzó a explicarnos la forma de bailar al estilo de la película “Fiebre de sábado por la noche”. Los primeros sorprendidos fuimos nosotros, porque no sabíamos que podíamos seguir una coreografía y acoplarnos en pareja, esto incluía cargar a mi hermana y hacer giros al ritmo de la música. Una vez que dominamos algunos pasos de baile, llamaron a toda la familia para hacer la presentación.

Comenzó la canción y la sorpresa de todos será algo que mi hermana y yo guardaremos siempre, los rostros de sorpresa de nuestros familiares quienes nos expresaban ¡Tienen talento para bailar!

No puedo olvidar la alegría que desbordaba mi madre cuando nos vio movernos con gracia al ritmo de la música, para ella fue más que especial, se encendía en su ser ese fuego que jamás se apagaría, era la esperanza o tal vez la justificación que necesitaba para acercarse de manera concreta al mundo de las luces, las cámaras y la televisión.

Mi madre tenía una intuición única, ahora al verla en perspectiva, reconozco y admiro. Una pareja de niños bailarines, era algo que mi madre no iba a desaprovechar ¿qué fue lo que hizo después de vernos bailar?

Lo que a continuación compartiré, me sigue emocionando, vuelvo a sentir ese nerviosismo. En el programa “Siempre en domingo” entre artista y artista había cortes comerciales, en esos momentos ponían música para el público asistente.

Entonces comenzó a sonar Saturday Night Fever (música disco) con la que habíamos aprendido a bailar. Mi madre muy segura nos dijo a mi hermana y a mí:

­­–Bajen a bailar.

Dudamos, teníamos miedo ¿qué nos iban a decir las personas de seguridad? Mi madre insistió: –¡Vayan!

Mi hermana y yo con más miedo que otra cosa bajamos y comenzamos a bailar.

Por unos minutos ella y yo fuimos el centro de atención en el foro (fue en el corte comercial) del programa más exitoso de México. Las personas que nos vieron nos dijeron que lo hacíamos muy bien, felicitaron a mi madre por el talento de los niños bailarines y desde ese momento nuestra vida cambió, especialmente la de mi madre.

Muchos años después, ese momento fue recordado por un argentino que presenció aquella acción y le dijo a mi madre:

–Dos niños bajaron del público y comenzaron a bailar como profesionales ¿quiénes eran? ¿De dónde venían? ¡Los quiero conocer! (Coreógrafo del programa de Siempre en domingo).  

Mi madre siempre soñó con actuar y al ver a sus hijos que tenían facilidad para el baile, estoy seguro que vio muchas posibilidades.

En la próxima entrega les compartiré todas las puertas que mi madre tocó para que nos vieran bailar… 

Rafa y Gaby “Los niños maravilla” en programa de televisión. Se puede ver una cámara de televisión, así eran hace muchos años.
En uno de los programas más exitosos de Televicentro ·Fiebre de sábado por la noche” Canal Dos.
Una “cargada” con giro al ritmo de la música.
El baile se convirtió en algo maravilloso, por eso el nombre “Los niños maravilla”

¿Cuánto anheló mi mamá el espectáculo?

Te contaré la siguiente historia que seguramente responderá a esta pregunta. Mi madre siempre soñó con vivir y ser parte del espectáculo, contaban que desde niña siempre estaba actuando, mientras sus hermanos le hablaban, ella respondía como si hubiera una cámara pendiente de ella, la cual muchas veces fue un espejo.

Sus padres le reprendían frecuentemente porque no podían hablar seriamente con ella, el motivo: Siempre estaba actuando y exageraba sus respuestas. Lloraba o reía a carcajadas, como si se tratara de un guion de cine o televisión.

Lolita, así le decía su familia, anhelaba estar en ese lugar tan especial para ella, artistas a quienes veía en la pantalla de cine a la que frecuentemente asistía acompañada de su hermana Luz María. Imagino que vivir con ese deseo en un lugar tan lejano de la ciudad de México no fue nada fácil, pienso en la cantidad de veces que sus padres, familiares y amigos se burlaron o intentaron desanimarla, pero ese anhelo, nunca perdió fuerza en ella.

Más bien fue su impulso durante muchos años, se trató del anhelo más grande de su vida y créanme, Lolita Salomón nunca desistió. Como su hijo, recuerdo que a muy temprana edad me enseñó a declamar, a cantar y todo aquello relacionado con el arte siempre fue festejado y celebrado por ella; pero nunca, nunca, desistió de ese sueño por ser artista e interpretar diferentes personajes en la televisión.

Digamos que su vida transcurrió como la de cualquier mujer, aunque se casó muy joven y joven también tuvo hijos. Pero su vida familiar jamás la alejó de su sueño, nada la desmotivó, ni la detuvo, siempre pensó que algún día podría realizar su sueño. Nuevamente los comentarios familiares intentaron acabar con su ilusión, pero mi madre que no escuchaba nada que fuera contrario a su anhelo, le impidió seguir adelante.

Por cierto, debo decir que mi madre, no conocía a nadie en el medio artístico, pues venía de un lugar muy lejano a la ciudad, así que ella de manera intuitiva comenzó a buscar la forma de poder acercarse al medio del espectáculo.

Soy testigo de lo que hizo, porque durante mucho tiempo nos formarnos en Televisa Chapultepec para entrar al programa más exitoso (dicho sea de paso era el único los domingos) “Siempre en Domingo”.

Cuántos domingos estuvimos formados para entrar, cuánta infancia dejé en la calle doctor Río de la Loza, cuánto tiempo dedicó mi mamá al formarse y permanecer largas horas para que nos permitieran entrar, ya que antes no había boletos ni nada de esos mecanismos de logística para garantizar el ingreso, había que formarse y esperar a tener suerte para poder entrar y disfrutar el programa.

Mientras más temprano, había más posibilidades, lo sé, nadie me lo contó y mientras pienso en todo esto, recuerdo los sándwiches, tortas o pollos rostizados que mi madre siempre nos procuró. Mi hermana y yo sabemos lo que es comer en la banqueta para no perder el valioso lugar.

Una buena parte de nuestra infancia transcurrió así, viendo artistas del momento, corriendo para que esas figuras nos dieran un autógrafo, esperando que nos dejaran entrar y muchas veces no lo logramos porque el artista o grupo saturaba las entradas y toda nuestra espera de muchas horas se esfumaba, regresábamos con cierta tristeza a casa, por supuesto en metro.

Tantos recuerdos que me hacen valorar el sueño de mi madre. En ese tiempo, ella no sabía si habíamos nacido con algún talento artístico, eso lo descubrió tiempo después y creo que detonó en mi mamá la más grande esperanza, pero eso lo compartiré después…

SER NIÑO

A tu edad es maravillosa la fantasía, disfrútala hijo. La vida poco a poco nos va motivando a resolverla con imaginación, creatividad y formas que cuando fuimos niños parecían posibles.

Estás creciendo, son nueve años, veo cómo vas cambiando y cómo estás buscando tus sueños.

Tienes ya nueve años, tus juegos y gustos van cambiando, tus intereses también. Un año más de vida, tu emoción es desbordante, al igual que tu energía por descubrir el mundo.

Hoy comeremos todo lo que te gusta y es que cuando se es niño, no hay nutriólogo que pueda convencer a ningún pequeño el día de su cumpleaños.

Con fiesta e invitados en ZOOM disfrutaste del cariño y amor de quienes te deseamos lo mejor. Recibiste regalos a distancia, felicitaciones en la forma en que se puede por lo que el mundo entero está viviendo, te han hecho videollamadas, te han enviado mensajes de voz y escritos, en fin, una celebración cibernética.

Quiero que sepas que estaremos contigo, mamá y papá, queremos acompañarte y ofrecerte todo lo que esté a nuestro alcance para que logres tu felicidad, vivas en amor y respeto, esforzándote por aquello que anhele tu corazón.

¡Felicidades!

LO NUESTRO SE HA VUELTO CAMINO

Lo nuestro se ha transformado en algo más que apariencia, lo hemos construido desde el interior.

Es amor en su estado más puro, donándonos, compartiéndonos, emocionándonos.

No se cuentan los pasos al caminar, pero es necesario reconocer que lo hemos hecho por diez años, a tu lado he disfrutado en plenitud cada paso, día, mes y año, con todo lo que la vida nos ha dado y quitado.

Lo nuestro se ha vuelto camino, porque juntos vamos, nos apoyamos y avanzamos.

Libertad en amor, amor en libertad.

Dios es testigo de nuestro día a día y de nuestra familia, qué bendición más grande es saber que en sus manos estamos y confiamos.

Un día como hoy comenzamos a caminar juntos y ahora cumplimos diez años de matrimonio

Zai, gracias por todo, por compartir conmigo lo más valioso: Tu vida y tu tiempo.

UN AÑO DIFÍCIL DE OLVIDAR

Esta reflexión me gusta escribirla cerca del árbol de Navidad con un poco de música suave de piano, acompañado con un té de manzanilla. Es una tradición personal que me encanta y disfruto año con año.

El 2020 fue como una pesadilla de la que nunca creímos llegaría a ser real, la pandemia tomó dimensiones mundiales, el peligro de contagiarnos y morir sigue siendo real, pero lo vivimos con mayor intensidad a mediados de año con cifras que fueron espeluznantes.

Más tiempo en casa parecía apetecible, en ocasiones hasta deseable, pero no fue así, deseamos y añoramos la libertad de salir a la calle sin miedo, de ir a comprar con plena libertad, de viajar.

Fue obligatorio quedarnos, aunque la línea de comunicación gubernamental siempre deba la impresión de que se respetaba la libertad y decisión personal, la indicación era clara y sigue siendo la misma ¡No salgas! Pero al final es tu decisión.

Las redes sociales me inspiraron realmente me motivaron a compartir, generar contenidos todos los días, estar más cerca y crear una comunidad virtual tan grande que solo puedo agradecer la confianza, el cariño y amor que recibo todos los días.

En cuanto a mi labor profesional como escritor, asesor y comunicador, crecí y le agradezco inmensamente a Dios que, en todo este tiempo de pandemia, se intensificó el trabajo, la actividad y compromisos, tanto que fue necesario tomar un respiro y descansar unos días ¡Qué bueno es reponer fuerzas para continuar!

Las noticias dan miedo se convirtieron en los heraldos que nos hablan de muerte, contagio y destrucción, jamás creí que un noticiero podría acabar con nuestra esperanza, así que, decidí dosificar mi tiempo y por salud mental dejar de estar “tan” informado, hoy son devastadoras las noticias, así como la forma de presentarlas.

Comienza un nuevo año hay que seguir cuidándonos, la espera no ha terminado ni mucho menos ha llegado a su final. Debe ser vacunada por lo menos el 70% de la población mundial y eso tomará tiempo.

Mis deseos para este 2021 son los mejores para todos ustedes, mi oración para que esta pandemia sea controlada y podamos reanudar nuestras vidas, hemos vivido aislados, confinados y separados.

El principio del fin se acerca y este año 2020 será muy difícil de olvidar. Te deseo vida, salud y amor para este año nuevo.

SACERDOTES COMO USTED DUELEN

Domingo 20 de diciembre, cuarto domingo de Adviento, seis de la tarde, me acabo de enterar por redes sociales, un gran sacerdote acaba de morir mi amigo el Pbro. Francisco de Haro.

Qué tarde más triste, que frío se siente, es la nostalgia que invade mi corazón, hay personas que dejan una sensación de ausencia tan enorme, inefable.

En La Colmena y en la Parroquia de la Virgen de los Dolores donde frecuentemente fui invitado por el padre Francisco, hoy me despido físicamente de él, en oración y en pensamiento, le extrañaré, lo recordaré por lo que siempre fue para la comunidad, un hombre inspirado por Dios.

Su sabiduría y sus ganas de escribir serán elementos que formarán parte de su personalidad, no cabe duda que este virus se está llevando a personas muy valiosas que deberían seguir con nosotros, entre nosotros.

Siempre es muy difícil decir adiós, aún en la certeza de que nos volveremos a ver en ese cielo, en la resurrección a la vida eterna, donde ya no habrá dolor, ni angustia, ni tristeza.

La vida es breve, cuando se ha hecho con amor, entrega y ánimo.

Hasta pronto padre Francisco, su esencia, su sonrisa y la forma en la que amó a Dios nos inspiró a muchos, especialmente a mí. Me siento triste ante su partida, es normal, es humano.

Padre Francisco de Haro, espero volver a verlo y me dará una enorme alegría saber que no me olvidó. Hoy mi sincera oración para usted que seguro ya estará más cerca de Nuestro Padre Eterno.

Gracias, por tanto, por todo, las despedidas siempre son difíciles y mientras elevo mis plegarias pensando en usted, mi corazón se quiebra. Sacerdotes como usted duelen tanto.

UNA BELLA SEÑORA

Hoy una gran amiga de Veracruz nos deja para emprender su camino a la eternidad, la conocí desde hace muchos años atrás y solo buenos y maravillosos recuerdos tengo de ella, su sonrisa, su buen humor y su agradable compañía en cada evento al que ella asistió.

Una gran mujer y bella señora Silvia Viveros García, puedo decir que siempre conté con su apoyo sincero, así como el de innumerables hermanos en el bendito Veracruz.

Desde este momento elevo mi humilde oración por ella, me siento triste, nostálgico porque hace unas horas mi hermano Julio Olmedo me compartió esta noticia. Donde se mezclaron emociones y aparecen sentimiento encontrados, pues precisamente el día de hoy terminaba de leer el libro “El laberinto de los espíritus” del recién fallecido Carlos Ruiz Zafón y de manera simultánea me comparten el fallecimiento de una gran amiga y seguidora.

Así es la vida, parece ponerse de acuerdo ante los finales, todo de manera sincrónica y perfecta. Como es la vida, nada es casualidad, todo se hila de maneras únicas, es donde podemos ver la Mano de Dios.

Silvita, siempre te dije así y me emocionaba darte un abrazo, saber que estabas ahí y que siempre podía contar contigo. Te visitamos el Padre Pedro Martínez y algunos colaboradores para animarte en tu recién operación de la cual saliste muy bien con la ayuda y bendición de Dios.

Mejoraste y aún pude verte un par de veces, sin imaginarme que esos serían nuestros últimos encuentros.

Silvia, sigue adelante en ese camino a la eternidad, busca la luz que solo Dios nos da, te has adelantado en el camino, sé que ahora tú pedirás por nosotros. Nos dejas muy tristes, así me siento. Nuestra alma se ha roto, pero confiamos en la promesa de Jesús el Hijo de Dios, quien nos invita a confiar en que nos volveremos a ver y que estaremos en ese cielo prometido, nos volveremos a ver.

Desde aquí elevo mi oración por ti, gracias por hacer cada encuentro un momento de alegría, así quiero recordarte, con tu eterna sonrisa, tu siempre elegancia y tu presencia que jamás pasó desapercibida.

Por ahora me despido Silvita ¡Hasta pronto!

LA ERA DE LA HUMILDAD

“La humildad es una de las lecciones que nos está enseñando este virus”.

La humanidad entera nos estamos dando cuenta de lo que realmente es importante.

En estos días de aislamiento, hemos dejado de aparentar y de ofrecer esa “falsa imagen” a los demás, para mostrarnos sinceros, sin esa envoltura innecesaria, de forma natural dejamos de competir unos con otros y de mostrarnos superiores a los demás.

Jamás hubiéramos pensado que las grandes cadenas televisivas estuvieran transmitiendo sus noticias desde las casas de los conductores, empleando sus propios teléfonos celulares, la tecnología y la parafernalia se deja de lado para dar importancia al contenido.

Las reuniones de trabajo se realizan desde los hogares de los colaboradores, entrando a espacios privados y en donde el ruido de los niños y sus gritos son parte de la junta.

Las fiestas infantiles ahora son tan sencillas, sin invitados y sin ese glamour del que estábamos acostumbrados, hoy es suficiente un pastel, algunas velas y la presencia de los más cercanos.

Vivíamos con la ilusión del control, con esa tendencia de que podíamos dominarlo todo. Cara a cara con nuestra imagen en el espejo de esta crisis no queda otra que volver a la humildad, a la modestia, a la alegría de las cosas pequeñas.

Repentinamente dejamos los pensamientos como: ¿Qué pensarán los demás? Para preguntarnos ¿qué estoy haciendo para ayudar a los demás?

Hemos dejado las apariencias para comenzar una nueva etapa, la era de la humildad. Nos duele el dolor ajeno, comenzamos a tener miedo y dejamos de creer que la muerte era algo lejano, nos preocupa que algún familiar o amigo pueda contagiarse, en su gran mayoría nos solidarizamos con los necesitados y procuramos ayudarnos, aunque sea quedándonos en casa.

El valor de una oración, la tranquilidad en nuestra vida, la paz de nuestro hogar, el alimento de todos los días, en las más pequeñas cosas ahí está la humildad.

Este virus nos está enseñando a reconocer el valor de lo cotidiano, indudablemente el orgullo nos hace artificiales y la humildad nos hace reales.

SER PAPÁ

Un día simplemente lo eres, te enfrentas a una hermosa y temeraria realidad. La vida te cambia todo, porque ahora eres el todo de alguien que espera, cree y te observa con amor. La paternidad es un regalo de Dios y solo aquellos que hemos recibido el don inmerecido de colaborar en la creación, comprendemos que no hay manual, ni instructivo alguno; simplemente nos vemos en ese momento del camino siendo PAPÁ.

Nacemos hijos y luego somos padres, espiral que nos recuerda que la vida es, sigue y será. Hoy mis hijos me ven como un día miré a mi padre y esos sentimientos que jamás se olvidan me hacen pensar en el significado de la palabra PAPÁ, en lo que me convertí.

No hay marcha atrás, no hay forma de regresar, una vez papá, siempre lo serás. Algunos hombres tiemblan tan solo de pensarlo, pero nunca se está preparado para la paternidad.

Se aprende a SER PAPÁ desde el momento de la gestación, se continúa con el nacimientos y crecimiento de los hijos. Estoy seguro que cuando dejamos de existir en el plano espiritual aún seguimos ocupándonos de nuestros hijos, por lo menos yo sí tengo la firme intención de hacerlo, no es preocupación, es amor que no conoce límites.

Hoy con certeza les digo a mis hijos que no dejen de tener fe, que nunca dejen de soñar y que crean con la fuerza de la inocencia. Un día, si Dios bendice, sabrán lo que es ser padres y entenderán esta reflexión a plenitud.

Agradezco a mi Padre Celestial por darme el regalo más grande SER PAPÁ y que mi oración llegue hasta la eternidad donde está el mío.

SER PAPÁ es la mejor experiencia de la vida.